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Entrevista a la reconocida psicóloga infantil española, Laura Perales

"Vivimos en un mundo con exigencias sociales que no permiten criar" Nayarit Frontado López.- Laura Perales Bermejo , ...

martes, 13 de octubre de 2015

Entrevista a la psicóloga Hilda Hernández

Conoce a qué se le denomina Transtorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)

Nayarit Frontado López.-

Con muchísima frecuencia escuchamos afirmaciones con absoluta ligereza acerca de la hiperactividad de algún niño, como si se tratara de una enfermedad efectivamente diagnosticada y no de una etapa de desarrollo en la que los peques pueden presentar conductas “enérgicas” siendo algo totalmente normal (incluso un signo de salud).
Por ello, acá les dejo una entrevista realizada a la psicóloga venezolana Hilda Hernández, quien nos habla del TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad) y cómo distinguirlo de un comportamiento temporal enmarcado en una particular etapa evolutiva del niño.       

¿Qué es exactamente el TDAH?
Es un trastorno que se caracteriza por dificultades para mantener la atención, hiperactividad e impulsividad o dificultades en el control de los impulsos, se inicia en la infancia, y su origen se debe a factores principalmente genéticos y ambientales.
Es más frecuente en niños que en niñas (de cada dos niños con TDAH, hay una niña que presenta el trastorno), se establecen tres subtipos del TDAH, que son: con predominio del déficit de atención, con predominio de la impulsividad-hiperactividad y combinado (con síntomas de los dos anteriores).

¿Cómo se diagnostica?
Lo principal es la entrevista con los padres, quienes deben aportar toda la información necesaria (desde el embarazo hasta la actualidad), así como las referencias que puedan dar en el colegio y por supuesto es de gran importancia la observación que se haga del paciente en la consulta, donde se pueden determinar ciertos comportamientos a simple vista y aplicar test psicológicos que sirvan de apoyo para confirmar el diagnóstico.
Debe existir un trabajo multidisciplinario, donde el psicólogo complemente su labor con una evaluación neurológica y psicopedagógica, además se debe realizar un diagnóstico diferencial para  verificar que el niño no este presentando otro trastorno o problema conductual.

¿Qué "síntomas" pueden hacer presumir a padres, maestros y allegados de que un niño puede tener TDAH?
Los padres y maestros pueden sospechar de que el niño tenga TDAH cuando observen algunos indicadores, como:
• Al niño le cuesta permanecer sentado y cuando lo hace, cambia de postura, mueve los pies y las manos constantemente.
• Corren o saltan excesivamente en situaciones inapropiadas, interrumpen o toman cosas que no deben.
• Hablan y se mueven en exceso.
• Son impacientes y les cuesta esperar su turno.
• Se resisten a la disciplina y no miden las consecuencias de sus actos.
• Suelen realizar actos que implican peligro.
• Baja tolerancia a la frustración.
• Tienen dificultades para mantener la atención en tareas o en el juego.
• No parecen escuchar cuando se les dirige la palabra.
• Se distraen con facilidad; suelen dejar lo que están haciendo para atender a ruidos o hechos triviales.
• Les cuesta seguir instrucciones u órdenes y no finalizan sus tareas.
• Pierden con frecuencia los elementos necesarios para sus tareas o actividades (lápices, cuadernos, juguetes, etc.).
• No prestan atención a los detalles.

¿Qué diferencias/similitudes pueden señalarse entre conductas propias de la edad y los síntomas del TDAH?
Estos comportamientos pueden presentarse en la mayoría de los niños; con la diferencia de que en los niños que no tienen el trastorno, estos síntomas se presentan circunstancialmente por algún problema o cambio en el área familiar o escolar, por lo que tienden a disminuir a medida que pasa el tiempo. Por ejemplo; un niño puede estar distraído o inquieto porque ha presenciado discusiones entre sus padres, o no obedece porque se encuentra en la etapa de los dos años (lo cual es normal a esas edad).
Por lo tanto, al momento de distinguir entre un niño con TDAH y un niño sin TDAH, es importante tener en cuenta la cantidad e intensidad de los síntomas y su permanencia en el tiempo y en diferentes situaciones. Es importante considerar que en los casos de TDAH, los síntomas son:
• Más intensos de lo que se espera
• Se manifiestan en más de un lugar (colegio, casa, parque, etc.)
• Suelen prolongarse por más de seis meses.

¿Cuáles son los tipos de tratamiento?
El tratamiento no debe ser estándar, sino por el contrario, debe ser individualizado y adaptado a cada paciente, valorando siempre la intensidad de los síntomas, el contexto familiar, escolar, y social y otros posibles trastornos asociados.
El tratamiento debe ser simultáneamente, a nivel psicológico, psicopedagógico y farmacológico, este último debe ser incluido solo en casos que lo requieran, tomando en cuenta la edad del paciente, la gravedad de los síntomas, la repercusión del trastorno en la vida cotidiana del niño y la preferencia de la familia.
En estos casos el rol del psicólogo está dirigido a ofrecer las recomendaciones e indicaciones necesarias a los padres y maestros, además de proporcionarle la información necesaria sobre el trastorno para que puedan abordarlo de la mejor forma, y por otra parte con el trabajo realizado con el niño se busca que aprenda a controlarse, que identifique sus acciones inapropiadas, que mejore la forma en que se relaciona con el otro y que mejore su autoestima.

¿Es una condición que se cura o puede afectar incluso en la adultez?
El pronóstico depende de diversos elementos, tales como la gravedad de los síntomas, los trastornos que puedan existir en paralelo con el TDAH, de qué tan temprano se realice el diagnóstico y de lo adecuado del tratamiento que se aplique, así como la participación de la familia y personas cercanas.
Se conoce que más del 80% de los niños que han sido diagnosticados con TDAH en la edad escolar, continuarán presentando el trastorno en la adolescencia y entre el 30 y el 65% lo presentará también en la vida adulta.
Tomando en cuenta que los síntomas van cambiando a medida que el niño avanza en edad, por ejemplo, en la adolescencia pueden aparecer conductas agresivas o desafiantes, presentar baja autoestima y depresión.

¿Qué factores (genéticos, ambientales, etc.) están asociados a la aparición de esta patología?
El origen del TDAH está relacionado con factores genéticos y diversos acontecimientos que se producen durante el embarazo o en torno al nacimiento del niño, por lo que se puede afirmar que el TDAH es altamente hereditario y que está más relacionado con la genética que con el entorno.
Dentro de los elementos más influyentes se puede mencionar:
 • Causa genética: aquellos niños cuyo padre o madre hayan sufrido TDAH tienen un 75% de probabilidades de padecer este trastorno.
• Bajo peso al nacer: multiplica por tres el riesgo de padecer TDAH.
• Que la madre fume durante el embarazo: multiplica el riesgo por tres.
• Que la madre beba alcohol: multiplica el riesgo por 2,8.
En segunda instancia podrían tener cierta responsabilidad los factores psicosociales, por ejemplo; ambientes de pobreza, mala alimentación, problemas familiares o un medio escolar desorganizado o muy desestructurado.

¿En qué etapa o momento de la infancia puede ser diagnosticado el TDAH?
No hay una edad ideal como tal para diagnosticar el TDAH, pero normalmente lo niños son referidos al psicólogo cuando inician la escolaridad (6 años), ya que se evidencian con mayor claridad los síntomas relacionados con la adaptación escolar y que forman parte del trastorno, además de que en edades inferiores es difícil determinar si los síntomas son inherentes al trastornos o son propios de la etapa evolutiva.

¿Qué tipo de "acompañamiento" debe tener un niño con TDAH de parte de padres, familiares, maestros y especialistas?
Es fundamental que tanto padres como maestros se informen sobre el TDAH y trabajen en conjunto con el especialista, el cual debe ofrecer un tratamiento adecuado y adaptado al paciente, además de diseñar  las herramientas y recomendaciones para los padres y maestros, quienes a su vez deben aplicarlas para obtener mayores resultados positivos. Todos deben mantenerse en un rol activo, colaborador y paciente, con la disposición de prestar el apoyo y la colaboración al niño.

¿Qué especialista hace el diagnóstico y por qué?
Los únicos especialistas que pueden realizar este tipo de diagnóstico son los psiquiatras de niños y adolescentes, los neurólogos, los pediatras y los psicólogos clínicos, porque en base a sus estudios tienen el conocimiento y la capacidad de identificar los síntomas propios del TDAH, y de diferenciarlos de otro tipo de trastorno.

¿Cómo puede afectar a un niño este trastorno si no es diagnosticado ni tratado a tiempo?
Lo ideal es que el TDAH sea diagnosticado a tiempo, de lo contrario el niño podría presentar fracaso o desmotivación escolar, ansiedad, trastornos de conducta y dificultades en el desarrollo social y emocional.  Además que por desconocimiento de la causa del problema, el niño podría recibir un trato hostil de sus padres, maestros y allegados.

La otra cara de la moneda
La especialista finalmente resaltó que en todos los pacientes con TDAH, tanto niños como adultos, se deben tomar en cuenta los aspectos positivos, e incluso ser resaltados en consulta, como ejemplo de algunas de esas virtudes mencionó:
•Al tener una gran energía, muchos se destacan en el deporte y actividades físicas.
•En ocasiones se fatigan menos realizando las mismas actividades que otros niños de su misma edad.
•Pueden llevar a cabo varias actividades simultáneamente, siempre y cuando se motiven.
•Siempre suelen estar haciendo algo porque no toleran el aburrimiento.
•Muchos niños con TDAH presentan un nivel alto de imaginación y fantasía. Al pasar su pensamiento de un estímulo a otro y su alto grado de fantasía, puede que realicen conexiones entre temas que a otros no se les ocurre relacionar.
•En ocasiones presentan una tormenta de ideas constante de manera espontánea y natural sobre algunos temas que le gustan mucho.
•Suelen tener facilidad para desarrollar actividades creativas.

Psic. Hilda Hernández
Psicología Clínica Infantojuvenil. Orientación familiar y social. Evaluación psicológica, diagnóstico y abordaje psicoterapéutico. Administradora de la cuenta en Instagram @psicoinfantilvenezuela

Correo: psicoinfantilvenezuela@gmail.com

martes, 6 de octubre de 2015

El desayuno y la lonchera de los peques

Nayarit Frontado López.- 

A propósito de la vuelta a clases, consultamos con Mariángel Paolini, administradora de la conocida cuenta @cocinasegura sobre el tema del desayuno y la merienda escolar. Acá les dejo la entrevista que gentilmente nos respondió.



¿Qué importancia tiene el desayuno para los niños en edad preescolar y en qué se diferencia de la merienda escolar?
El desayuno es la comida más importante del día, entre otras cosas por tratarse de la primera comida luego de un ayuno que en muchos casos se extiende entre 8 y 10 horas (que corresponden a las horas de sueño del niño). Al omitir el desayuno se desencadenan respuestas orgánicas para "resolver" la ausencia de energía. En contraste, la merienda es una recarga de energía de media mañana y bajo ningún concepto debe sustituir el desayuno.

¿Todos los niños (salvo los de régimen alimenticio especial) pueden regirse por los mismos tips de alimentación o se debe personalizar desayuno/merienda según también el paladar de cada niño?
Lo ideal es ajustar el plan de alimentación a los requerimientos orgánicos de cada niño. Cada organismo responde de manera distinta a ciertos alimentos por lo que si se quiere explorar un poco más allá de los que se maneja comúnmente a través de los tabuladores nutricionales, vale la pena consultar a un especialista que nos oriente.

¿Cómo se pueden incorporar alimentos nuevos y/o poco atractivos en niños que son quisquillosos a la hora de comer?
Cuando se etiqueta a un niño como "quisquilloso" para comer, vale la pena explorar que hay detrás de ese comportamiento que genera incomodidad a los padres. Un niño puede parecer "melindroso" para comer simplemente porque no come en el tiempo que papi o mami quiere, o no come lo que se le coloca en el plato...pero cuantas veces nos detenemos a explorar qué es lo que le genera aversión? hay que tener en cuenta que los niños tienen el sentido del gusto mucho más sensible que los adultos y cualquier cambio en la forma, textura o sabor (aun por sencillo e imperceptible que parezca) es un elemento nuevo y desconocido para el, por lo que necesitará tiempo y espacio para familiarizarse con el. Si la experiencia está rodeada de presiones, gritos y situaciones incómodas para ambas partes, el niño inmediatamente genera un recuerdo negativo con ese alimento y lo rechazará sistemáticamente en las próximas ocasiones.

No hay fórmula "mágica" para que se coman todo lo que yo quiero que coma, es importante aceptar que hay alimentos que le gustarán más que otros y eso está condicionado con la "experiencia" adquirida. Sólo creando una experiencia memorable puedo generar recuerdos agradables con los alimentos y mejorar la experiencia a la hora de comer.

¿Qué recomendaciones puntuales y generales debemos seguir para armar una lonchera saludable?
Una lonchera "saludable" debe incluir alimentos de los 3 grupos de macronutrientes: proteínas de alto valor biológico, carbohidratos complejos ricos en fibra y grasas pollinsaturadas.

¿Es importante que los cuidadores y maestros también se involucren en la labor de alentar a los niños a comer sus meriendas?
Los hábitos alimentarios se inculcan en casa y necesitan ser reforzados en el entorno escolar, así es importante generar un espacio de alianza entre los padres, representantes, educadores y todos aquellos adultos influenciadores.

¿Hay niños por ejemplo que desayunan en casa y luego no se comen la merienda en la escuela o que no quieren desayunar antes de salir de casa. Qué se puede y debe hacer en esos casos?
Es importante estableces los límites y mantenerlos en el tiempo. El niño "debe" iniciar la jornada escolar desayunado, esto no es negociable. Sin obligarlo, es importante generar los espacios posibles para que el desayuno sea una experiencia memorable y placentera, de manera que ocurra sin mayores contratiempos antes de salir de casa o al menos antes de entrar al colegio. En algunas ocasiones las meriendas son "otro" desayuno y eso genera incongruencia en el orden que estamos tratando de inculcar. Una buena manera de "practicar" es compartir un buen desayuno en familia durante los fines de semana y luego "merendar" de manera que se vaya creando el hábito y con congruencia repetir el patrón durante los días de escuela.

¿En tus talleres ofreces ideas de recetas, menús? Es importante la planificación semanal de desayunos y meriendas?
En mis encuentros presenciales abono terreno para que los adultos influenciadores puedan reajustar las velas en el camino hacia la alimentación consciente. Compartimos algunas ideas para empacar la lonchera y recomiendo ampliamente la utilización de un planificador semanal para todas las comidas.

¿Debe prepararse cada día un desayuno distinto a la merienda o puede desayunarse y merendarse lo mismo?
Esta pregunta vale la pena hacérsela a los adultos...¿te gustaría desayunar y merendar todos los días lo mismo? si cada uno se responde, creo que pueden comprender un poco mejor el espíritu de la frase "en la variedad está el gusto".

¿Qué rutinas de higiene y seguridad deben tomarse en cuenta tanto a la hora de preparar el desayuno como de armar las loncheras?
Los 3 pilares de la Lonchera segura son:
Tiempo: Evitando que los alimentos se expongan a temperatura ambiente por más de 2 horas.
Temperatura: Evitando que los alimentos se mantengan en la zona de peligro (15 -50 ) ºC
Higiene: Lavando las manos antes, durante y después de preparar los alimentos
Considerar las normas de higiene y las 5 claves de la Inocuidad que recomienda la OMS:
a. Separe alimentos crudos de cocidos
b. Cocine completamente los alimentos
c. Mantenga los alimentos a temperaturas seguras (< 5ºC ó >60 ºC)
d. Mantenga la limpieza
e. Utilice materias primas y agua de la mejor calidad

Finalmente, Paolini exhortó a los padres a predicar con el ejemplo, pues “es una de las mejores herramientas que tenemos para inculcar hábitos saludables de alimentación a nuestros chicos. En la medida en la que mi relación con los alimentos es equilibrada y la manejo con amabilidad, así aprenderán estos chicos a relacionarse con ellos y encaminarse hacia la alimentación consciente, sin excesos, sin drama, sin extremos poco saludables”.

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jueves, 20 de agosto de 2015

Le pedimos un SOS a la maestra Karem Quiñones

“Debemos considerar la edad del niño, la flexibilidad y el amor en las rutinas diarias”

Nayarit Frontado López.-



Karem Quiñones de Hermoso es licenciada en Educación, especialista en Inicial y Preescolar, administradora de la cuenta en IG @maestra_sos a través de la cual ofrece a padres y familia en general valiosos aportes sobre la educación de los peques; y a propósito de la próxima vuelta al cole nos brinda algunas recomendaciones en cuanto a la planificación adecuada de rutinas y actividades diarias en el hogar, en las que los niños obviamente están involucrados.


Hablemos de rutinas, hábitos, deberes y responsabilidades escolares...

Todos los aspectos de nuestra vida se rigen por esquemas, vivimos bajo planificación horaria. Lo que debemos manejar como madres, padres, maestros o adultos responsables es tener en cuenta la madurez y etapa etaria (edad) en la que nuestro hijo se encuentra y de esta manera tener unas metas "conscientes" de qué esperar en el cumplimiento de dichas rutinas. Por ejemplo, para un pequeño de 2 años que comienza el preescolar ya es traumático el hecho del desprendimiento de sus padres ¿para qué sumarle a esto un horario estricto de actividades extras como clases de idiomas y hasta tareas dirigidas? esto satura al niño que aún se encuentra en la transición de bebe a niño y vienen los colapsos. Considero que una rutina diaria efectiva  del primer 1 año hasta los 4 sería: despertar, desayuno en casa, preescolar (de 8 - 11:30 am), almuerzo en casa (De poderse con los padres o un familiar allegado), descanso de 2 horas, actividad recreativa (baile, deporte, actividad artísticas de artes, otros), merienda, tv o juegos en tablet (15-20 minutos) cena (entre las 6 y las 7:30 pm), baño relajante y hora de dormir.

¿Cómo lograr que las rutinas en casa no se vuelvan tan "pesadas" para los niños?

La clave está en el adulto responsable que comparte con el infante una actividad tan básica como el trayecto al colegio, mami o papi puede interactuar entusiasta con el niño creándole expectativas para ese día, un tiempo de merienda divertido jugando a hacer bigotes con la espuma de la leche, una sopa traviesa que mezcla las letras y su misión es descubrirlas, entre otras, siempre una madre padre o abuelo que transmita un buen ánimo, animará al peque que tenga con él. No teman ensuciarse, rodar por el piso y gritar cantando una canción, para ellos eso es el punto sólido de su rutina.

¿Qué debemos tomar en cuenta cuando establecemos una dinámica diaria en casa en la que obviamente están involucrados los niños?

Justamente la mayor observación que no se debe omitir es el hecho de que ellos son niños y por muy estructurado que tengamos nuestra planificación familiar siempre estará ese momento que sale por completo de la estructura: Un estallido, la pataleta, el llanto por comer o dormir, u otros. Sólo debemos aprender a conservar y cultivar la paciencia, debemos aprender a respirar y conservar la calma, personalmente creo que el yoga es excelente para enseñarnos el autocontrol, y trabajar la inteligencia emocional.

De acuerdo con su edad ¿qué podemos pedirles o animarles a hacer para que cooperen en el hogar?

Un niño de 2 años perfectamente puede ayudarte a botar un papelito al cesto de basura, traer su pañal cuando se vaya a bañar para dormir, sacar sus pertenencias o guardarlas en el bolso. Somos nosotros quienes sabiendo su etapa de desarrollo, vamos estimulándoles siempre para que pasen al siguiente nivel.

¿Cómo hacer un equilibrio a diario para que el niño también descanse o simplemente pueda jugar y divertirse?

El descanso en ellos es vital, un niño que no duerme sus 10 hrs diarias se mostrará irritable, cansado, molesto, al igual un niño sin momento de esparcimiento (parque, series de tv o juegos virtuales) entonces esto es tan esencial como el preescolar o el momento de comer. Es cuestión de siempre dejarles el tiempo para ellos, pero supervisado, sobre todo con los juegos y la tv. Para lograr las 10 hrs de sueño se dividen en 9 nocturnas y 1 a mitad del día, con esto se puede jugar con los números, pero sin dejar que las horas nocturnas sean menor a 8 hrs. Por supuesto, el fin de semana su plan es netamente familia y diversión, como todos ellos también deben verse premiados al llegar el viernes.

¿Qué "abusos" se cometen con frecuencia al imponer rutinas a los niños sin considerar otras necesidades propias del infante?

En reiteradas ocasiones me he topado con personas (madres y docentes), que al querer hacer "justicia" suprimen o quitan a los niños su momento de esparcimiento, esto como medida de coacción para que el niño "aprenda" a comportarse. De la misma manera que se respeta el tiempo de comida se debe respetar este momento. También encuentro gente que con muy buena motivación, por supuesto, le exigen a sus hijos a escasos 4 años de edad cumplir con jornadas educativas de más de 8 hrs lo cual es exagerado! Se mueven estos chicos entre el colegio, la clase de inglés, las tareas dirigidas y la clase de música TODAS EL MISMO DÍA. Debemos pensar, reitero, un poco más en su edad y luego planificar para no saturarlos.

¿Qué beneficios puede significar el llevar una rutina en casa bien planificada?

Un niño que trae esquemas de tiempo y espacios desde casa será un niño que se adaptará mejor a una rutina en el colegio, será un pequeño con un desarrollo cognitivo adaptado a cumplir parámetros y momentos satisfactoriamente.


¿Las rutinas y los deberes deben cumplirse obligatoriamente y al pie de la letra o es importante identificar los momentos en que se puede ser flexibles?

Claro! Como ya he dicho, la flexibilidad es igual o más importante que la planificación, por ejemplo, si no se halló forma de que almorzara completo en su hora, ¿lo dejarías sentado en la mesa hasta que termine por que es su deber comerlo todo? Obviamente no, habla con él, ratifica que es importante que coma su comida, y luego dejarlo irse a su siesta. Lo importante no es ser inflexible, sino enseñar que aunque haya esquemas, siempre habrá cabida hacia un pequeño cambio en la rutina.

¿Cómo nos planificamos en familia?

La clave es permanecer siempre buscando el punto medio y común en el núcleo familiar (todos los implicados en la crianza del pequeño). Los adultos deben hablar y llegar a acuerdos previos "en privado" y encontrar la medida exacta entre disciplina, esquema y flexibilidad de acuerdo a la edad. La mejor planificación es la que se fundamenta en el amor y el respeto, esto es obligatorio y debe aplicarse al pie de la letra, el amor en cada cosa que enseñamos es la clave para una enseñanza asertiva. Siempre todos vamos a coincidir en el hecho de que el que ama tiene un instinto innato que le llevará a querer siempre lo mejor para su hijo.

lunes, 10 de agosto de 2015

Yolanda González, psicóloga, autora de “Amar sin miedo a malcriar”

“No hay niños malos ni buenos. Sólo niños deseosos de ser queridos”

Nayarit Frontado López.-

Ante la repetida etiqueta de “niño malo” que con frecuencia y total ligereza escuchamos en el mundo de los adultos al referirnos a niños con cierta rudeza e impulsividad, les ofrecemos una entrevista realizada a la famosa psicóloga española Yolanda González, formadora en promoción de la salud y prevención infantil, quien nos habló puntualmente sobre las diferencias entre agresividad y destructividad en la primera infancia.        

“No hay niños malos ni buenos. Sólo niños deseosos de ser queridos y acompañados en el difícil camino del desarrollo evolutivo. Muchas veces veo familias que creen llevar una crianza respetuosa y a través de la observación de sus interacciones, notan la incoherencia de sus demandas en momentos evolutivos que no corresponden… En mis grupos de padres, de orientación profunda, abordamos estos temas desde la humildad que se requiere para observar los propios patrones de conducta, la transmisión intergeneracional de modelos educativos poco saludables, los tópicos educativos y sociales sin ningún fundamento y un largo etc”, aclaró la especialista.

En cuanto al tema de la agresividad en los niños explicó que esta tiene una connotación muy negativa culturalmente, sin embargo, proviene del Latín ad-gredior: "ir hacia". Guarda cierta similitud con una actitud asertiva: “A nivel profundo, representa la posibilidad de defender nuestro espacio vital y es consustancial con la vida y por tanto natural. El problema es que socialmente, se desconoce qué  (causas) origina un comportamiento agresivo y cuál es la forma de abordarlo”, dijo.

En este sentido, aseguró que los peques responden con agresividad defendiendo su integridad emocional cuando no se sienten entendidos en sus demandas o exigidos para responder a una expectativa adulta que no pueden satisfacer por su propia inmadurez, o cuando defienden "sus" juguetes en edades tempranas, como suyos y exclusivos y no comprenden la orden de "compartir" entre muchos ejemplos.

Mientras que la destructividad, es consecuencia directa de una represión de la agresividad natural. Es sinónimo de violencia, manifestó González.

Asimismo, detalló que la respuesta agresiva en menores de tres años, es psicomotriz: empujan, pegan. La destructiva, ya implica mordiscos, fruto de la frustración oral e implicaría una explicación profunda para comprender el origen y el abordaje.

Sobre la agresividad de los niños en las escuelas señaló que “los peques en edad pre-escolar, aprenden a defenderse, porque ven a sus iguales como rivales. En la escuela y la familia, se requiere un abordaje apropiado para cada situación que les ayude a crecer sin sufrimiento. El conflicto es inevitable, el problema es cómo pretende resolverlo el adulto sin tener en cuenta la edad madurativa de la criatura”.

Al mismo tiempo, recordó que los niños son el resultado de la interacción con los adultos: “Un niño enojado o un adulto, es una olla a presión a punto de estallar que requiere tener una vía de escape para no salpicar a los demás, por eso es conveniente formarse, conocer las etapas evolutivas en profundidad, para no pedir lo que no corresponde. Por otro lado, desarrollar la empatía, cualidad poco presente en nuestra sociedad”, resaltó.

Finalmente, expresó que criar y educar, sin miedo a malcriar es acompañar a los hijos y alumnos desde el respeto, el conocimiento de las fases evolutivas infantiles y la empatía. Este es el camino, que permite relaciones satisfactorias, con mínimos conflictos y sobre todo saludables.

Yolanda González. Psicóloga especializada en Clínica de adultos.
Formadora en promoción de la salud y prevención infantil.
Presidenta de APPSI.
Autora de numerosos artículos y de los libros: “Amar sin miedo a malcriar”. 2010. Ed. Rba. y “Educar sin miedo a escuchar”. 2015. Ed.Rba.
wwww.yolandagonzalez-prevencion.com

sábado, 8 de agosto de 2015

La psicóloga Maritza Sánchez sobre hablar de sexualidad con los niños

“Se les debe enseñar que el cuerpo es un templo y debe ser respetado y amado”  

Nayarit Frontado López.-


La psicóloga venezolana Maritza Sánchez es creadora de la cuenta @psicomami a través de la cual se dedica a educar, informar, asesorar y acompañar a padres en el proceso de crianza, vida de parejas, sexualidad  y procesos de duelo; es además miembro activo de @mamiszulinas una comunidad de madres en alianza para acompañar la maternidad y paternidad de las familias venezolanas en el estado Zulia.

Abordamos con ella algunas preguntas relacionadas con el tema de la educación sexualidad en los primeros años de la infancia. A continuación, sus valiosos aportes en cuanto a este importante aspecto.   

¿A qué nos referimos cuando hablamos de "sexualidad"?

La palabra sexualidad engloba todos los aspectos culturales y biológicos de nuestra vida sexual, cuando hablamos de aspectos culturales es todo lo relacionado al desenvolvimiento de la misma según todas las diferentes culturas que engloban la palabra, cada familia tiene su propio código de cultura sexual, y en el aspecto biológico determina el sexo y el género sexual ya sea masculino o femenino.

¿Qué se les puede y debe enseñar a los bebés y niños respecto a su propia sexualidad?

Desde el primer momento que la madre sabe que está embarazada deberá asumir el hecho de recibir a su hijo según el sexo en que venga, ya sea hembra o varón, desde allí comenzamos a respetar y educar a nuestros hijos en temas de sexualidad.

Los órganos sexuales deben ser llamados por su nombre a nuestros hijos, el juego de roles que ellos tienden a jugar, de mamá o  papá, también es parte de su identificación sexual, nuestro rol es guiar ese proceso.

A medida que van creciendo van descubriendo sensaciones en su cuerpo y el hecho de que toquen sus partes no significa que están haciendo algo malo, al contrario están experimentando sus propias sensaciones que les permitirá prepararse para la vida adulta al compartir en pareja, si vemos que se están tocando sus partes a cada rato al punto de dejar de jugar o salir con la familia o compartir con los amigos entonces allí debemos tomar conciencia y tratar de observar qué está pasando a su alrededor y si de plano ya no sabemos qué hacer buscar ayuda para informarnos sobre cómo encontramos la forma de bajar los niveles de ansiedad de nuestros hijos por cualquiera que fuera la causa.

También se les debe enseñar que el cuerpo es un templo y que debe ser respetado y amado, que nadie tiene el derecho de tocarlo o dañarlo, y que los únicos responsables sobre su templo serán ellos mismos. Es de vital importancia que los padres sean honestos y abiertos en estos temas, que no oculten cosas a sus pequeños porque de igual forma ellos tratarán de averiguar por otro lado lo que ustedes no les informan, la sexualidad debe ser vista como un acto hermoso de querer como fuimos traídos al mundo siendo mujeres u hombres, la responsabilidad siempre será de los padres, educar y enseñar una vida sexual equilibrada saludable y sana.  

¿Qué se les debe enseñar sobre la sexualidad del prójimo, a las niñas sobre los niños y viceversa?

Es importante que los padres comprendan que ambos sexos, masculino y femenino, denotan la misma importancia, que en el caso de ser niñas valen tanto como al ser niños, enseñar a nuestros hijos a respetar al otro ya sea del sexo opuesto o del mismo sexo, aclarar que tienen las mismas condiciones de vida, que sus cuerpos son igual de importante así sean diferentes en órganos sexuales, pues lamentablemente fallamos mucho en la crianza al establecer límites en cuanto a las niñas y libertinaje para con los niños, educándolos para el machismo y a las niñas para la sumisión. Ambos sexos son indispensables para la preservación de la vida, y ambos deben respetarse de la misma manera.

¿Sobre qué situaciones incómodas o peligrosas en cuanto a la sexualidad se les debe alertar?

Debemos preparar a nuestros hijos frente a los posibles peligros del mundo exterior porque no siempre estaremos allí para cuidarlos o protegerlos, la autodefensa es indispensable y así como les preguntamos cómo les fue en el colegio debemos hablarles sobre las personas malas que dicen mentiras y regalan juguetes para que los niños hagan cosas que no desean hacer, que también los pueden amenazar con que si no hacen lo que dicen les harán daño a ellos o incluso a papá y mamá, pero que deben salir corriendo o gritar para buscar ayuda Hablarles claro a nuestros hijos tomando en cuenta la edad.  

La honestidad y sinceridad siempre serán protagonistas en el crecimiento de nuestros hijos, cuando los niños se sienten amados y respetados por sus padres poseen una gran autoestima y confianza hacia ellos y hay menos probabilidades de que se dejen abusar ya que son capaces de hablar con sus padres con honestidad y pedir ayuda a tiempo.

¿A partir de qué edad el niño/niña es capaz de diferenciar los roles determinados por su género sexual?

Esta es la pregunta del millón de dólares…. Pues fíjate desde que están pequeños si nos escuchan hablarles de sus partes por sus nombres, educarlos desde su sexualidad y respetar como sea que hayan venido al mundo siendo niños o niñas, ya estaremos educándolos según su género sexual, el niño aprende a identificarse como niña o niño a partir de los dos años, porque a esa edad por lo general hay un despertar de muchas cosas, como lo son el lenguaje, el caminar, el expresarse más libremente hay un poco más de independencia para con los padres, según como haya sido educado y en la medida que esa educación se refuerce, explicarle por ejemplo desde que está de meses mientras lo cambias: “mira tú eres un varón porque tienes un pene”, y así sucesivamente pero es partir de esa edad que comienza una leve conciencia de su género sexual.


¿Cuál es la finalidad, beneficios y propósitos de los juegos de roles?

La finalidad siempre será buscar identificación sexual o imitar algunos de los padres mientras juegan, a través de los juegos ellos se saben hembras o varones, y así es cómo van formando sus mundos en la sexualidad.

miércoles, 15 de julio de 2015

En entrevista virtual Violeta Alcocer nos habló del premio y el castigo

“Tenemos que considerar la mala conducta como un error natural del niño en su proceso de aprendizaje”

Nayarit Frontado López.-

Violeta Alcocer es una destacada psicóloga egresada de la Universidad Complutense de Madrid, Master en psicoterapia psicoanalítica, dinámica familiar y de grupo y psicodiagnóstico infantil. Es colaboradora de conocidas revistas de crianza como Ser Padres, además de ser autora del cuaderno de textos online Atraviesa el Espejo y fundadora de Aula de Familia.

En esta oportunidad la contactamos para conocer sobre los efectos de los premios y castigos en la educación y disciplina de los niños. Respeto a lo cual resaltó que principalmente debemos considerar la mala conducta de los niños como un error natural en su proceso de aprendizaje: “No vamos a castigar el error, sino que nos vamos a centrar en enseñarle a hacer lo correcto o a reparar lo que hizo mal. Desde este punto de vista, el niño no tiene por qué sentirse necesariamente mal para aprender a hacer las cosas bien”, explicó.

Asimismo, la especialista aseguró que ningún niño quiere ser castigado o hacer las cosas mal, todos los niños quieren aprender a hacer las cosas bien y a complacer a las personas que más les importan.

“Creo que (el premio y el castigo) se utilizan por ignorancia y porque ante la falta de recursos educativos, son métodos relativamente sencillos de aplicar y con aparentes buenos resultados sobre la conducta. Lo que muchos padres y educadores no entienden es que los premios y castigos son eficaces para las conductas, pero negativos para las personas”, indicó.

Conceptos y efectos   
Según Alcocer, premio y castigo son dos formas distintas de intentar modificar la conducta de los niños: El premio, otorgado después de la conducta deseada, incrementa la probabilidad de que esa conducta se vuelva a producir, por lo que el principal peligro que entraña tiene que ver con el hecho de que no enseña al niño nada sobre el valor intrínseco de sus conductas; tan solo le enseña a obedecer, pero a cambio de una recompensa, no por una interiorización de valores o normas.

Por otro lado, el castigo consiste en la aplicación de un estímulo aversivo (algo que desagrada al niño) o la retirada de un privilegio o algo que al niño le hacía sentir bien. En este caso, la probabilidad de ocurrencia de la conducta castigada disminuye porque el niño aprende a temer el castigo. Al igual que sucede con el premio, el principal fallo de este método es que no enseña al niño nada sobre su conducta, salvo que no debe repetirla.
  
Igualmente se refirió al beneficio de un estilo de crianza democrático: “Por mi experiencia clínica con familias y también mi experiencia como madre de dos niñas de 9 y 11 años, puedo asegurar que en todos los casos en los que el estilo parental ha sido democrático y positivo, la convivencia ha sido más fácil, los niños más felices y, por tanto, mejores sus conductas”, afirmó.

En cuanto al binomio familia-escuela admitió que es muy difícil extrapolar la forma de educar en casa a la forma de educar en la escuela. En primer lugar porque se trata de agentes de socialización diferentes y que cumplen funciones distintas en la vida de los niños. No se puede comparar el manejo de una situación convivencial en el núcleo familiar (aunque haya varios hermanos) con la convivencia de veinte o más niños en el aula y cientos en el colegio.

Lo que sí es deseable –aclaró la psicóloga- es que en ambos contextos predomine un ambiente de escucha y orientado a enseñar a los niños a crecer en valores y a convivir en paz por la interiorización de las normas, no por obediencia ciega.

Alternativas respetuosas
“En realidad, no todas las situaciones que queremos cambiar son susceptibles de hacerlo mediante el castigo o su alternativa. De hecho, la mayoría de las situaciones se deben trabajar de forma preventiva: negociando, con atención selectiva, atención positiva, escucha activa, permitiendo al niño tomar decisiones y fomentar su autonomía, etc.. Cuanto más felices y valorados se sienten los niños, mejor se portan y, por tanto, menos situaciones susceptibles de castigo nos vamos a encontrar”, advirtió Alcocer.

En cuanto a alentar a los niños sin recurrir a premios que rebajen la calidad moral de los actos dijo que “hay que felicitarles cuando hacen las cosas bien espontáneamente, no porque nosotros hayamos prometido un premio por ello”.

La experta también añadió que  los sellitos con caritas, las etiquetas de buen comportamiento utilizados en muchos centros educativos aumentan la probabilidad de buena conducta, pero no enseñan al niño nada más: “Desde mi punto de vista, tienen un muy pobre valor pedagógico”, resaltó.

Otro aspecto importante es aquel que tiene que ver con las etiquetas que usualmente se le ponen a los niños (es muy “tremendo”, es muy “inquieto”, es muy “penoso”, etc.). Sobre este particular expresó que “cuando le decimos a un niño lo que es, el niño incorpora esas palabras como parte de su autoconcepto y crece creyendo que eso es lo que se espera de él. Muchos niños traviesos son, al mismo tiempo, generosos, inteligentes, simpáticos…y también tienen sus momentos tranquilos. Si a un niño sólo le miramos en un aspecto (por ejemplo, travieso) pero obviamos todos los demás o no le señalamos que también es de esas otras maneras, estas irán perdiendo fuerza y, con el tiempo, el niño terminará actuando siempre de acuerdo a su etiqueta. No debemos olvidar que los niños crecen en aquellos aspectos en los que son mirados. Si no vemos ni señalamos lo positivo… lo positivo desaparece”.

Y antes de actuar…
Finalmente, la psicóloga recomendó aprender a observar nuestros estados internos antes de reaccionar, además de cuidar nuestro sistema nervioso: “padres centrados, hijos centrados”, sentenció.

“Además es muy importante darse espacios de reflexión educativa: pensar qué objetivos tenemos, si son a corto, medio o largo plazo, qué cosas son importantes y en qué vamos a ser flexibles y qué estrategias vamos a utilizar en las situaciones más habituales. Si pensamos de antemano cómo vamos a actuar, es más fácil no dejarnos llevar por los impulsos”, concluyó Alcocer. 

La terapista Gabriela Velasco nos aclaró aspectos sobre el frenillo sublingual

“El diagnóstico durante los primeros años es determinante para el desarrollo del lenguaje”

Nayarit Frontado López.- 


Gabriela Velasco es terapista de lenguaje, graduada en el Instituto Venezolano de Audición y Lenguaje (IVAL), y nos habló sobre el frenillo y sus consecuencias según la severidad que presenten. A continuación, la entrevista que nos ofreció recientemente.  

¿Existen distintos tipos de frenillo, ¿cierto? pero ¿existen también "grados" de severidad del frenillo?

El frenillo sublingual puede estar normal o presentarse corto. Cuando este está corto debemos observar dónde se ubica la inserción entre la lengua y el frenillo pues esto nos dará a conocer el compromiso del movimiento lingual.
Hay frenillos sublinguales que se insertan en el ápice (punta) de la lengua y ésta se ve acorazonada o parece ser bífida, otros se insertan unos milímetros más atrás y no necesariamente forman un "corazón", pero sí impiden que la lengua logre elevarse y existen otros un poco menos comunes que pueden no observarse a simple vista, porque están recubiertos de tejido mucoso y de igual manera se observa que la lengua está anclada al suelo de la boca y se le dificulta la elevación. Dependiendo del acortamiento del frenillo sublingual se podría observar dificultad en el movimiento de la lengua.

¿Es cierto que no todos deben ser cortados?

Cierto. La frenotomía o la recesión del frenillo sublingual no está indicada para todos los niños. Este procedimiento únicamente aplica en los niños que tienen baja movilidad lingual, alta tensión del frenillo sublingual y alteraciones en la alimentación y/o habla ocasionados por este frenillo. Algunos niños que presentan frenillo sublingual corto logran buena movilidad lingual aplicándoles ejercicios de estiramiento por el área de Fonoaudiología, Terapia de Lenguaje o Logopedia.

Algunos especialistas aseguran que es preferible cortarlo cuando aún son bebés otros que prefieren esperar a ver la evolución en la alimentación y el habla. ¿Esto depende también del "grado" de severidad del frenillo?

Sí. Cuando hacemos la evaluación del frenillo sublingual podemos conocer si este puede estirarse y si su anatomía bucal permite que tenga un buen funcionamiento lingual o si es preferible la frenotomía.

Además de que influye muchas veces negativamente en la succión durante la lactancia, ¿cuáles son las consecuencias del frenillo para el habla/lenguaje?

Las consecuencias del frenillo sublingual corto en el habla, pueden implicar dificultades en la pronunciación de los fonemas que requieren elevación del ápice de la lengua para entrar en contacto con el paladar duro. Estos fonemas pertenecen a los grafemas "L", "R" (ere) y "RR" (erre). Si un niño además de tener el frenillo sublingual corto, posee un paladar duro cupular alto u ojival, es decir, es más alto de lo regular, se le puede dificultar aún más la producción de estos fonemas porque la lengua no podrá entrar en contacto con el paladar duro.

¿Cuándo un padre o maestro puede considerar la necesidad de recurrir a un especialista, cuáles serían las manifestaciones "inadecuadas" en la pronunciación de los niños según cada edad?

Esto va a depender del desarrollo de los fonemas de acuerdo a la edad. A continuación te especifico un cuadro en el que hablo de los sonidos que debe pronunciar correctamente cada niño a cada edad, aproximadamente.
Es importante saber que estas edades son aproximadas y puede variar entre 3 meses antes o después de lo que se indica:

B - P: antes de los 12 meses de edad
M - N - Ñ - J - T - D: 15 meses de edad.
K (K - Q - C) - G - F: 20 meses de edad.
L: 24 meses de edad
S - Y: 2 años y 6 meses de edad
R (ere): 3 años de edad
CH: 4 años de edad
Combinados de R y L: 5 años de edad.
RR (erre): Desde los 5 años hasta los 6 años.
La elevación de ápice de lengua con contacto con el paladar duro debe desarrollarse aproximadamente a los 24 meses de edad.

¿Qué tipo de terapias implementa un especialista en el lenguaje? Obviamente dependerá de cada caso pero en general qué prácticas realiza en las sesiones o recomienda hacer en casa?

El lenguaje es sumamente amplio y existen miles de categorías que pudiésemos trabajar. El lenguaje contiene forma, contenido y uso. La forma contiene todos los aspectos de fonética y fonología, morfología y sintaxis; el contenido es la comprensión del lenguaje y el uso es la expresión del mismo y el empleo para cada situación.

¿Hasta qué punto puede ser realmente dañino hablarles "chiquito" a los niños para el desarrollo del lenguaje?

Al hablarle chiquito a los niños enfatizamos el tono agudo de voz, esto conlleva una imitación del niño y por esto modifica las cualidades de su voz, lo cual es dañino para las cuerdas vocales si se aplica constantemente. Así mismo, el hablarle "chiquito" podría ocasionar dificultad en la concienciación fonológica de cada sonido, por lo cual el niño podría desarrollar fallas en su pronunciación.

Al parecer no existe evidencia científica que explique a qué se debe la aparición de frenillo en algunos niños, ¿cierto?

Cierto. Sólo sabemos que podría ser hereditario en algunos casos.

¿Algún niño puede tener problemas de lenguaje que sin embargo no tengan que ver directamente con su frenillo?

Completamente cierto. Existen muchas alteraciones de lenguaje que no tienen relación alguna con un frenillo sublingual corto. 

Finalmente, Velasco advirtió que “es ideal que los niños sean evaluados por Terapia de Lenguaje si alguna de las etapas correspondientes al desarrollo lingüístico se muestra retrasada, pues los primeros tres años de vida del niño son vitales para desarrollar correctamente su lenguaje y las terapias de rehabilitación demuestran mejores resultados hasta los seis años de edad del niño. Posterior a esto, los resultados podrían presentarse más lentamente”.


T.L. Gabriela Velasco
Terapeuta de Lenguaje y Audiólogo Ocupacional  
Correo: gvelasco.fonoaudiología@gmail.com
Municipio Chacao, Urb. Chuao, Caracas.
Dto. Capital - Venezuela.

viernes, 10 de abril de 2015

La psicóloga chilena Andrea Cardemil nos habló sobre el temperamento de los niños



Psicóloga clínica infanto/juvenil de la Universidad Adolfo Ibáñez ubicada en Santiago de Chile. Andrea Cardemil posee amplia trayectoria atendiendo a niños de 2 a 12 años y jóvenes hasta los 18 años. Es madre de dos niñas, autora de su más reciente libro "Apego seguro: cómo relacionarte con tu hijo a partir de los 2 años". Diplomada en Terapia de Juego por el Instituto Violet Oaklander (California). Su misión es promover un adecuado desarrollo socioemocional en niños y adolescentes, pues afirma que cada día hay más evidencias de que una persona es más feliz y exitosa en la vida cuando tiene las herramientas necesarias para relacionarse con otros, regular sus emociones, enfrentar situaciones de estrés y resolver conflictos. Cardemil es además fundadora de Psicocrianza, una iniciativa a través de la cual se ofrecen recursos y estrategias en pro del sano desarrollo psicoemocional de niños y jóvenes. 

Con mucha receptividad atendió nuestra entrevista y estos fueron sus aportes sobre el tema del temperamento de los niños, uno de los aspectos que toca en su libro:

¿Qué es el temperamento?

En palabras simples, el temperamento es un conjunto de características biológicas con las que nacemos, que determinan de manera significativa como experimentamos el mundo y por tanto cómo nos aproximamos a él. Por ejemplo, si un niño tiene un sistema nervioso sensible a las situaciones novedosas, lo más probable es que cuando vaya un cumpleaños se refugie detrás de la pierna de mamá y le cueste el doble integrarse a jugar, que a un niño con un sistema nervioso menos sensible.

¿El temperamento es genético, hereditario o depende del entorno?

El temperamento es genético y en la mayoría de los casos se hereda. Digo la “mayoría” porque a veces los niños tienen temperamentos completamente distintos a los de sus padres.

¿Puede modificarse con ayuda de las personas que forman parte de ese entorno?

Que sea genético no implica que el entorno no sea significativo. Todo lo contrario. Se ha visto que las experiencias de crianza pueden atenuar, fortalecer, canalizar y hasta modificar un rasgo temperamental. Lo que no se puede hacer eso sí, es eliminarlo. 

Por ejemplo, si tu hijo por temperamento siente la ansiedad muy intensa, pero desde pequeño le enseñaste a regularla, con el tiempo la intensidad puede ir disminuyendo. Pero si cada vez que se angustiaba tu te angustiabas el doble, la intensidad podría incluso aumentar.

Si te fijas, los cuidadores pueden brindarles a los niños la ayuda que necesitan para entender y aprender a regular sus disposiciones temperamentales. La regulación ambiental permite que el niño vaya creando nuevos caminos neuronales y de esta forma nuevas formas de funcionar y responder.

¿Existe alguna clasificación o tipos de temperamento en la infancia?

Existen muchas clasificaciones de temperamento. Muchos autores han tratado de categorizar estas características biológicas de la personalidad. La clasificación que más me gusta y que usé en mi libro es la de los norteamericanos Thomas y Chess. Ellos plantean que existen 9 categorías del temperamento (nivel de actividad, regularidad en los ritmos biológicos, aproximación o retiro ante situaciones nuevas, adaptabilidad al cambio, intensidad de la respuesta, sensibilidad a la estimulación, emocionabilidad, perceptibilidad y persistencia). En cada una de estas categorías, uno puede puntuar alto, medio o bajo.

Independiente de que cada  niño tiene un perfil de aproximación al mundo único, se tienden a dar ciertas combinaciones que dan origen a tres tipos de temperamento: fácil, difícil y pasivo.

¿Cómo influye el temperamento del niño al momento de manejar una situación estresante o incómoda para él?

El temperamento afecta de manera significativa la intensidad con la que los niños sienten una emoción. Mientras más intensa sienta una determinada emoción, más difícil es manejarla. En el caso de las pataletas, si el niño tiene alta intensidad emocional, le va a costar tanto a él a los padres regular la emoción. Esto es muy importante, porque muchas veces las mamás creen que es por culpa de ellas, cuando en verdad les tocó un niño más difícil, que le va a tomar más tiempo que otros niños aprender a regularse.

¿Como psicóloga qué alternativas recomiendas para que el niño no reprima su rabia sino que pueda drenarla mejor? (Algunos recomiendan pegarle a una almohada, particularmente creo que es una forma igualmente violenta)

Va a depender de la intensidad de la rabia lo que le va a servir al niño. Si no es muy fuerte, puede que algo tan simple como hablar de lo que le pasa le sirva. Pero si es más fuerte, quizás necesite sacarla para afuera utilizando actividad física, y en ese caso pegarle a la almohada o patear una pelota de fútbol pueden ser de gran utilidad. 

En general yo les digo a los niños que pueden hacer lo que quieran, mientras cumplan con las reglas de oro de la expresión: No hacerme daño, no hacerle daño a otros y no dañar objetos no permitidos. Y bajo estas reglas, los ayudo a ver qué podrían hacer cuando están enojados. 

Algunas estrategias o actividades para drenar la rabia pueden ser: hablar, dibujar, romper una revista, chutear una pelota, escuchar música, apretar una pelota de calma, utilizar una botella de calma, jugar, salir a correr o andar en bicicleta (este es un de mis favoritos porque la actividad física regula el funcionamiento cerebral). 

¿Cómo debemos sobrellevar la etapa del "no" en el niño?

Ufff! Con mucho amor y paciencia! Lo primero que debemos hacer es entender que es algo evolutivo y por tanto normal y necesario. Cuando nuestros niños necesitaban aprender a caminar, no había como llevarlos en brazos. Bueno, a partir de los 2 (a veces incluso antes), los niños necesitan separarse de uno y desarrollar autonomía e independencia. Y para eso, la naturaleza los obliga a decir que “no” cuantas veces puedan. Lo necesitan tanto, que a veces se niegan hacer algo, no porque no quieran hacerlo, sino porque necesitan sentir que son distintos, que tienen voluntad y control de las cosas que hacen. 
Ahora, esto no significa que los vamos a dejar hacer lo que quieran. Los niños necesitan límites claros y firmes. Yo recomiendo lo siguiente:

- Darle espacios seguros para satisfacer su necesidad: por ejemplo, que elija su ropa. De esta forma, además de permitir que satisfaga su necesidad, se le puede enseñar que hay momentos en que puede elegir él y otros en que no. 
- Elegir bien las batallas. No vale la pena pelear por todo. Es desgastante tanto para el niño como para uno.
- Uso de alternativas: Como necesitan poner a prueba su voluntad, en vez de decirles “ponte los zapatos” les puedes hacer una pregunta “te los pones tu o te los pongo yo”. Si te fijas, el objetico es el mismo: que se ponga los zapatos, pero al usar alternativas el niño siente que tiene el control. 
- Si está haciendo algo inadecuado porque está aburrido o necesita algo, además de decirle que no lo haga, mostrarle una forma adaptativa de lograr lo mismo. Por ejemplo, si está aburrrido y empieza a jugar a tirar comida al suelo, decirle que no y darle algo para jugar.
- Cuando necesitamos que hagan algo, repetírselo y acompañar nuestras palabras con acción. Por ejemplo, si hay que ordenar y dice que no, decirle “si se que no quieres, pero hay que ordenar” junto con pasarle un canasto y un juguete para que vaya guardando.
- Uso del juego: nunca está demás. 
- Y si se le tiene que decir que no, y el niño por tanto se frustra o le da pena, mantener el límite y ayudarlo a calmar estado emocional.

¿En tu libro hablas del apego después de los dos años, qué fundamentos básicos del apego seguro a partir de esa edad se deben mantener?

El principio más importante en la promoción de apego seguro es la regulación del estrés. En la medida que el niño va creciendo, lo que va cambiando son las situaciones que le generan estrés, y el tipo y cantidad de ayuda que necesita para recuperar la calma. Pero el principio es el mismo. 

Desde este punto de vista, después de los 2 años el niño quizás no va a necesitar que lo ayuden a regularse cuando tiene hambre (porque el hambre ya no le genera tanto estrés), pero si cuando le digan que no a algo y se frustre o cuando siente pena porque un niño no quiere jugar con él. 

En mi libro, también propongo otros principios que son: amplificar estados positivos, evitar estrés innecesario, satisfacer necesidades, comunicación contingente, ser predecibles, ser sensibles a las señales del niño y reparar momentos de desconexión.

¿Cómo pueden llegar a "chocar" los temperamentos padre/madre-hijos y cómo manejarlo?

Tal como te mencionaba al comienzo, los temperamentos de los padres pueden ser muy distintos a los de los niños, lo que puede hacerlos chocar con frecuencia. Por ejemplo: un papá con altos niveles de actividad y un niño con bajos niveles de actividad. Lo más probable es que ese padre va a organizar paseos y actividades que al niño no le van a gustar. Y que quizás con el objetivo de agradar al padre y estar con él, se esfuerce y lo pase mal. 

Cuando esto ocurre, lo primero que se hace es que el padre (y el niño si tiene la edad para entender) comprenda que son distintos. Y desde esta comprensión, ver cómo manejar las diferencias. Siguiendo en el ejemplo anterior, esto puede significar hacer actividades medianamente tranquilas o un poco de ambas. Y en otros casos, aceptar que el otros es distinto y que eso no significa que sea malo o que lo hace para molestar. Sino simplemente que son distintos.

¿Qué otros factores (además del temperamento y la etapa evolutiva en la que se encuentre el niño) pueden ser detonantes de las pataletas? 

Si bien las pataletas son evolutivas, se ha visto que existen ciertos factores que pueden incidir (en cuanto a intensidad, frecuencia, duración y/o facilidad/dificultad) para calmarlas. Existen factores biológicos, dentro de los cuales está el temperamento. Otros factores biológicos pueden ser que el niño esté fisiológicamente desrregulado (por ejemplo con sueño) o enfermo. Dentro de los factores ambientales, el más importante es el estilo de crianza. Cuando el manejo parental es inadecuado, no se le entregan al niño las herramientas que necesita para aprender a regularse. En el peor de los casos, el niño podría nunca dejar de hacerlas. Y por último, también existen factores situacionales, que corresponden cualquier cambio que genere cierto nivel de estrés puede incidir en las pataletas. Por ejemplo cambio de casa, la llegada de un hermanito, ingreso al jardín, muerte de una mascota, separación de los padres, etc.