"Vivimos en un mundo con exigencias sociales que no permiten criar"
Nayarit Frontado López.-
Laura Perales Bermejo, es mamá y psicóloga infantil por la Universidad Autónoma de Madrid, especializada en prevención. Presidenta de la Plataforma por la Crianza con Respeto. Miembro asociado de la Es.Te.r (Escuela Española de Terapia Reichiana). Su enfoque engloba la Psicología Reichiana, la Teoría del Apego y la Psicología Humanista; pero como ella misma asegura, su trabajo es mucho más que eso, además de un trabajo es la comprensión de la necesidad del cambio en el trato a la infancia para cambiar el mundo, que es lo que intenta transmitir a familias y educadores.
A continuación la entrevista que nos ofreció para compartir en nuestra sección "Mamá Nayarit".
¿Qué teorías científicas y psicológicas avalan el enfoque de Crianza Respetuosa?
Todas aquellas que están contrastadas y no responden a intereses comerciales. No sólo hablamos de la Teoría del Apego o de la psicología reichiana, que son cosas que una aprende al salir de la facultad, sino de la misma evidencia científica que vemos en las facultades de psicología y pedagogía. Sin ir más lejos, Piaget, el mayor referente en psicología evolutiva, ya hablaba de que los niños, hasta los 7 años, coincidiendo con la etapa de las operaciones concretas, no están preparados para el aprendizaje intelectual, debiendo aprender mediante el juego, el movimiento, el ejemplo. Esto no se aplica en las escuelas o hasta en las guarderías, donde vemos a niños de 2 años haciendo fichas. Pero lo vemos hasta la saciedad en la facultad. Otro ejemplo es la Teoría de la Mente, que también vemos como evidencia científica y pilar básico en las carreras de psicología y pedagogía, pero luego no se aplica en la práctica. La Teoría de la Mente demuestra que los niños son incapaces de manipular o engañar antes de los 3-5 años. Pero luego, en la práctica, se habla de niños y hasta bebés manipuladores, y hasta los profesionales de psicología y pedagogía ignoran la evidencia científica en la que han sido formados.
¿Por qué considera que siguen predominando las teorías autoritarias y de desamparo en la crianza?
Porque son mucho más cómodas para los adultos. Criar a un niño desde el respeto, como la persona que es, con la responsabilidad que implica, mucho más difícil que criar a un niño reprimido que haga siempre lo que le digamos, sin plantearnos lo que está aprendiendo, machacando los procesos naturales, creando patologías. También vivimos en un mundo en el que los niños no tienen cabida, con unas exigencias sociales que no permiten criar.
Además influye muchísimo nuestro historial, lo que hemos vivido. Si nosotros hemos vivido una crianza autoritaria, es mucho más probable que actuemos así con nuestros hijos, o que, al menos, tengamos ganas de hacerlo. Porque el modelo que hemos interiorizado es el modelo del más fuerte imponiéndose al más débil, de la lucha de poder y la falta de vínculo.
Pero lo más vergonzoso es que esto ocurra en el terreno profesional, sabiendo como sabemos que la evidencia científica respalda con creces la crianza respetuosa, y trasladando, en muchísimas ocasiones, los traumas propios a la consulta. Esto es lo peor que puede hacer un profesional, pero, por desgracia, la terapia personal no es obligatoria ni siquiera para los psicólogos. Somos muy pocos los que la realizamos, y menos aun los que estamos en terapia de por vida para evitar que nuestro historial y nuestra vida personal afecte a nuestros pacientes. Hay muy poca responsabilidad. Además, algunos profesionales sólo buscan ganar dinero en sus consultas, y para eso se centran en modificar niños a la carta, eliminando síntomas, a veces a base de medicación, sin tener en cuenta la causa. Este modo de actuar genera más problemas que los que supuestamente resuelve, porque lo único que hace es acallar la llamada de socorro, la pista, el síntoma, lo que nos ayuda a llegar a lo que pasa realmente. Y con ello, el problema se magnifica y luego estalla por otro lugar.
¿Cómo se pueden promover las alternativas de crianza respetuosa en la sociedad?
Dejando de normalizar lo patológico y normalizando lo sano. Por ejemplo, un bebé “bueno”, que no llora y que duerme toda la noche en su cuna, es un bebé al que ya le ha pasado algo. Pero está bien visto socialmente, incluso te dicen que has tenido suerte. Un bebé tiene que llorar cuando lo necesita, y también se tiene que despertar varias veces por la noche, ya que ambas cosas son necesarias para sobrevivir. No somos nada en la evolución del ser humano y el bebé no sabe que está seguro en una casa. Otra cosa es que esos despertares y ese llanto no encajen muy bien con el tipo de vida que llevamos, que es antinatural. Pero deberían ser lo normal en los bebés. Pasa igual con las rabietas, la gente te pregunta si el niño es “bueno”, cuando la rabia es una emoción que debe ser expresada, y, como siempre digo, las rabietas son signo de salud mental. También ocurre cuando vemos que alguien golpea a su hijo en la calle. La gente no suele reaccionar, y es importante que dejemos de normalizar el maltrato y que además le digamos al niño que nadie se merece que le peguen. Si viésemos que pegan a una mujer en la calle, intervendríamos, ¿por qué no lo hacemos con un niño?.
Además de esto, cambiamos las cosas con información veraz y contrastada. Aunque hay que tener cuidado con lo que se encuentra por ahí, sobre todo en internet, y estar seguro de que lo que se lee está basado en algo sólido, no son simples opiniones. Por eso me dedico a escribir, a impartir talleres, círculos de familias, etc. Así la información llega a las familias.
¿Cuáles son los principios de la crianza respetuosa?
Soy presidenta de la Plataforma por la Crianza con Respeto y hace un tiempo elaboramos un comunicado donde intentamos concretar estos principios:
Además de todo lo que se puede leer en el comunicado, lo básico en la crianza respetuosa es el contacto, la presencia, el vínculo y el respeto. Todo lo demás, son herramientas para llegar a ello o para facilitarlo. No por dar el pecho, colechar, portear, etc, se cría con respeto. Hace falta algo más, la capacidad de contacto con nuestro hijo.
¿Qué temas o aspectos más fundamentales del trato hacia los niños comprende la crianza respetuosa?
Entender que son personas, que además no son adultos en miniatura, que si confiamos en ellos van a aprender por sí mismos acompañados por nosotros, que es importante todo lo que ocurre desde el momento de la concepción en adelante, que tenemos una responsabilidad como padres y profesionales, que no se trata tanto de enseñar compulsivamente sino de permitir aprender, que no se trata de educar sino de acompañar, que según la edad en la que se encuentren hay cosas que no van a entender, que los niños no son manipuladores porque no pueden hacerlo hasta que tienen cierta edad y después, si lo hacen, es porque lo aprenden de los adultos, que como especie somos algo muy diferente a lo que nos impone la sociedad como normalidad, etc.
¿En los casos de niños con síndromes o enfermedades (Autismo, Down, Cáncer) se debe aplicar de un modo distinto la disciplina?
Es que la disciplina no tiene cabida en la crianza de ningún niño. Los límites son necesarios, pero no del modo en que los entiende la sociedad. Los límites sanos son simple lógica: cuidar. No puedo permitir que te pongas en peligro, ni que hagas cosas nocivas para tu salud. Los niños necesitan esos límites envolventes, de cuidado, o no son libres porque el mundo no es predecible, nadie les protege y están en constante tensión. Pero no necesitan disciplina, ni órdenes basadas en luchas de poder, que lo único que generan es reactividad, sensación de injusticia, deseos de venganza y aprender a mentir para evitar la reprimenda o el castigo. El resto de cosas, las aprenden mediante nuestro ejemplo y lo que viven, no se puede educar en valores. Un niño que es respetado y ve que sus padres respetan, respetará.
En el caso de los niños con mentes diferentes (no me gusta hablar de enfermedades), con potenciales diferentes y maneras diferentes de comprender el mundo, necesitan exactamente lo mismo, con el añadido de que, a veces, entienden más tarde o no llegan a entender algunas cosas (otras las entienden mejor que nosotros), o sus frustraciones son más intensas. Necesitan el triple de paciencia y acompañamiento incondicional. Como siempre, cada niño necesita que nos pongamos en su lugar.
¿Qué teorías científicas y psicológicas se contraponen a los enfoques de crianza respetuosa?
Científicas, ninguna. Corrientes de pensamiento basadas en opiniones o en respuesta a lo comercial, si las hay. Como por ejemplo los métodos para “enseñar a dormir” a los niños, que ya saben dormir, pero con el sueño con varios despertares que es sano en un bebé, destinado a sobrevivir y que nos caracteriza como especie. Son métodos para que los padres duerman, no para que los niños aprendan nada, y además tienen consecuencias muy dañinas para los niños, incluyendo el riesgo de estructura psicótica, la predisposición a la ansiedad o la depresión de por vida, pueden afectar a los procesos de aprendizaje y de memoria, producir indefensión aprendida, etc. Otro ejemplo es la psicología infantil basada en el uso de herramientas conductistas. No tienen en cuenta que el síntoma es un aliado para llegar al meollo del asunto, y lo eliminan, manteniendo la causa activa o incluso agravándola. Utilizan refuerzo positivo (premios) y negativo (castigos), causando así que el niño no aprenda nada más que a realizar las cosas porque le dan algo a cambio (y cuando la recompensa desaparece, la conducta se extingue, tal y como comprobaron los propios psicólogos conductistas, con lo cual aprenden a pedir siempre algo a cambio) o porque le quitan algo, o porque le dan algo malo.
¿Cómo se puede diferenciar un niño con trastornos de comportamiento con un niño sano pero muy movedizo y distraído?
Cada caso es único y hay muchos factores. Pero por lo general, lo que suele ocurrir es que nos olvidamos de que cada individuo es diferente, queremos sólo niños grises que estén dentro de una media. Patologizamos conductas sanas como ser activo, aburrirse ante cosas que no les interesan, etc. Esto es algo gravísimo, porque se está medicando a muchos niños por tener supuestamente TDAH. Con derivados de la anfetamina que les hacen adictos de por vida y que están provocando incluso suicidios infantiles. El TDAH es una enfermedad creada para dar salida a un medicamento. Los niños deben ser niños, la hiperactividad es inherente a ser niño. Otra cosa es que no encajen en nuestra sociedad, pero debemos darnos cuenta de que el problema es social, no de los niños. Aparte de esto, hay algunos niños a los que si les ha ocurrido algo en su historial y con los que hay que trabajar para ayudarles, pero tampoco es TDAH, sino que esa tensión excesiva es síntoma de lo que ha ocurrido antes, por ejemplo, en un parto violento. Y eso es lo que hay que trabajar, no matar el síntoma a base de pastillas condenando a ese niño para siempre.
¿Cómo se canaliza la agresividad en los niños cuyos padres aseguran y demuestran tener un trato respetuoso hacia ellos, aparentemente "sin mucho éxito"?
El problema es que vemos la rabia y la agresividad como algo negativo, cuando son algo sano y deseable. Una cosa es agresividad y otra destructividad. Una cosa es defender tu espacio, y otra atacar. Un niño que no es criado bajo represión, va a estar en contacto con lo que siente y va a expresarlo, va a enfadarse, va a ser capaz de defenderse. Si esto se entendiese, los psicólogos nos quedaríamos casi sin trabajo, y hablo tanto de niños como de adultos. En cambio, un niño reprimido, al que le han enseñado que si se enfada no le quieren o es malo, al que le han enseñado que debe acatar, no defenderse, no cuestionar…no va a estar en contacto consigo mismo, va a tener más riesgo de ser víctima de abuso sexual, va a desarrollar una emocionalidad patológica, seguramente se deje pegar por otros niños o sea él el que pegue como resultado de la tensión acumulada y la destructividad, y de adulto va a costarle horrores decir que no, pedir lo que necesita, defender sus derechos, tener pensamiento crítico…
Si un niño vive respetado, irá aprendiendo a respetar a los demás, en la edad en la que comienzan a entender que los demás son otras personas, hacia los 3 años. Antes ni siquiera entienden eso. Pero ser respetuoso no implica dejarse pisotear, ni ser un niño que no “molesta” dejando de hacer cosas que se corresponden con ser niño. La sociedad tiene un grave problema con lo que entiende como niño bueno, que al final es el niño anulado y enfermo. Es más, esta represión lo que provoca es que la tensión se acumule y salga, muchas veces, haciéndose daño uno mismo o a los demás.
Además se cría con respeto simplemente por ética, no buscando resultados, aunque se haya visto que por lo general los hay. Esto va mucho más allá de que los niños necesiten ser tratados así, es que nosotros los necesitamos a ellos, porque son la sociedad del futuro. Criar así es criar, lo demás es una moda y además es enfermizo. Nuestra especie necesita ciertas cosas que nada tienen que ver con lo que exige la sociedad o lo que entiende como normal o deseable. Tenemos mucho que sanar, y la oportunidad de hacerlo.
Puedes conocer más sobre Laura Perales y sus aportes a través de: www.crianzaautorregulada.com y www.criarconrespeto.org

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