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Entrevista a la reconocida psicóloga infantil española, Laura Perales

"Vivimos en un mundo con exigencias sociales que no permiten criar" Nayarit Frontado López.- Laura Perales Bermejo , ...

martes, 9 de agosto de 2016

Emigrar: El proceso emocional y los trámites 

Nayarit Frontado López.-

En Venezuela emigrar "está de moda", dirán algunos... Y es que en los últimos años Venezuela ha vivido una diáspora sin precedentes. Las razones para emigrar actualmente son las mismas en casi todos los casos.  Cuando esta opción no estaba ni remotamente en mi cabeza repetía como loro que "no debía ser fácil", ahora que la situación del país nos ha obligado a mi esposo y a mí a considerar esa posibilidad, lo confirmo.

La historia que ahora estamos escribiendo como familia es la de muchas otras tantas familias venezolanas. En nuestro caso la decisión la tomamos evaluando primero muchos factores pero sin mirar para atrás, honestamente, tal vez por eso tengo la sensación de que todo ha sido de la noche a la mañana. Bastante rápido se han dado las cosas, aunque todavía faltamos los niños y yo por irnos.

En junio dijimos "si, hagámoslo", aprovechando oportunidades que se presentan (o que Dios nos presenta!) en la vida y nos abre puertas... Y el 11 de julio papa Joán emprendió primero el viaje. Días previos vivimos momentos muy emotivos no sólo como familia sino también en el caso de él tener que despedirse de una empresa donde trabajó 12 años y en la cual iba siempre en ascenso, fue bastante difícil. Me llenó de muchísimo orgullo ver los gestos de solidaridad y buenos deseos de parte de sus jefes y personas de otras empresas de su área con quienes también mantuvo muy buenas relaciones laborales. Entonces comprendí su evidente melancolía un día que lo esperaba en casa, como siempre, a la hora del almuerzo.

Emigrar es un proceso. Un proceso emocional que aún no sé en cuánto tiempo se "encausa", y también sin dudas un camino de trámites que aumenta la ansiedad y hasta la incertidumbre. Nuestra primera cuenta regresiva empezó el 11 de junio, día en que se compró el boleto de papá Joan. Para ese entonces ya habíamos solicitado las citas para los pasaportes de los niños y la famosa cita para apostillar documentos civiles y títulos universitarios. Nuestro país destino es Chile, sobre el cual pasé días enteros cual periodista investigando, cosa que de hecho no he dejado de hacer. Uno de los principales temas fue conocer los requisitos para solicitar la visa en dicho país y estar legales. Luego en el mismo orden de importancia todo lo demás: cuánto es el salario mínimo en ese país, qué se puede comprar con eso, cómo funcionan los colegios, cuánto cuesta un alquiler, con cuanta plata se hace un mercado, cómo es el transporte... Y por supuesto, tratándose de Chile, cómo es el asunto de los sismos.

Planificación, plan A y plan B, voluntad, mucha fe y "pa´ lante es pa´lla" como decimos los venezolanos. Sin embargo, ello no es garantía de que física y emocionalmente no te agotes. Este proceso es algo similar a mantenerse en una montaña rusa. Las familias que deciden emigrar por parte, como nosotros, me atrevería a decir que vivimos doble duelo migratorio: la primera separación es la del que se va primero, sea mamá o papá, y la segunda es la de quienes faltaban por irse, es la definitiva, la separación de tu país y del resto de tus seres queridos.

Nosotros nunca nos habíamos separado, con tres peques tan chiquitos nunca fue una opción, pero esta fue una razón de peso, interiorizamos que valdría la pena el sacrificio y así continuamos armándonos de valor y paciencia... Nuestra segunda cuenta regresiva iniciará al tener boletos en manos, pero mientras, toca terminar asuntos, trámites y diligencias pertinentes antes de partir.

No ha sido fácil estar lejos. Explicarles a los niños porqué papá está en Chile y por qué pronto nosotros también nos iremos. Sobrevivir en la patria. Y que nuestros seres queridos "procesen" nuestra decisión. Días, noches, madrugadas de mil nudos en la garganta, de lágrimas, de impotencia y también de temores...

Pero dentro de todo hemos experimentado algo muy bonito como pareja, algo que en el trajín diario muchas veces se olvida: la emoción de poder pronto reencontrarnos, cual novios, la ilusión de emprender juntos un nuevo proyecto de vida. A Dios entregamos todo eso, seguros de que nos acompaña adonde sea que vayamos.

Continuará.........            


sábado, 27 de febrero de 2016

Elena Mayorga nos habló de esta realidad

El duelo gestacional: Un dolor tabú para muchos

Nayarit Frontado López.-

Elena Mayorga se define a sí misma en cinco palabras: Escritora, poeta, pensadora y sobre todo mujer y madre. Aunque su formación académica está relacionada con el Arte y no precisamente la Psicología, aborda con mucho tacto y sensibilidad los procesos emocionales y transformadores de la maternidad, a través de sus textos y demás recursos puestos a la disposición de los lectores en sus blogs Palabras desde el corazón y Niños del agua.   

En esta ocasión nos habló sobre el duelo gestacional, un tema que considera ignorado en muchas sociedades, casi tabú, del que poco se habla y se conoce pero cuya realidad golpea a muchas mujeres alrededor del mundo; quienes sin duda desearían un acompañamiento cercano, comprensivo y no cuestionador. Un tema además del cual nos habla en primera persona.

Así respondió Elena Mayorga a nuestras preguntas...    

¿Qué es una pérdida gestacional como tal?

La pérdida gestacional (prenatal o perinatal) es aquella en la que se produce el fallecimiento del bebé durante el embarazo, el parto o las primeras horas tras el nacimiento.

¿Cómo afecta emocionalmente una pérdida gestacional a una mujer y a su pareja?

Para una madre o un padre, perder a su bebé resulta demoledor. Independientemente del momento del embarazo en el que se produzca la pérdida o la causa, con nuestr@s hij@s, se marchan nuestras ilusiones, nuestras esperanzas, la alegría de vivir.

Cuando comprendes que no vas a poder cuidar a tu bebé, que no vas a poder verle crecer, que se marchó, físicamente, de tu lado, notas cómo tu vida se detiene y cómo, tu corazón se hace añicos. Al igual que un espejo cuando se quiebra, así te sientes, rota en mil pedazos.

¿Cómo puede afrontarse esta situación de un modo menos traumático?

Física y emocionalmente, el impacto de la pérdida es tan duro que resulta muy difícil aliviar de alguna forma el trauma. Sin embargo, lo que sí que resulta de vital importancia es que el entorno de la madre, incluido el padre, la apoyen y la sostengan  incondicionalmente. Si una Mamá ha perdido a su bebé, de nada sirven juicios o intentos de minimizar la pérdida como “ya tendrás otro”. Lo que necesita esa Mamá (también el Papá) es sentirse apoyada, comprendida, sostenida. Necesita ser cuidada, mimada, escuchada, abrazada. Necesita poder llorar y hablar sin que nadie le llame la atención o la juzgue. También, necesita ser acompañada en un trance tan desolador por profesionales respetuosos que no la traten con desdén o frialdad.

Una mujer que ha perdido un niño no deja de sentirse madre... ¿No es así?

Una mujer que ha perdido a su hij@ no sólo se siente, sino que es madre. Independientemente del tiempo que pudo compartir físicamente con su bebé, ella es su Mamá. El bebé estuvo con ella, hubo una concepción, un desarrollo, compartieron un tiempo juntos, vivió en la panza de su Mamá, intercambiaron células, emociones, ilusiones.

Nuestros bebés se marcharon físicamente, pero, siempre están con nosotras, forman parte de nuestras almas, viven en nuestras corazones.

Ha surgido incluso el término de "bebé arcoíris" para el bebé que nace después de una pérdida... ¿Es una forma de recordar el bebé anterior?

Tras la pérdida, tras el trauma, tras casi ahogarse en un profundo pozo de tristeza y desesperación, las mamás y los papás ya no son los mismos, han recorrido un largo camino de transformación (como de crisálida a mariposa). Camino, que les ha llevado desde la desesperación, a la aceptación y a la comprensión de que su bebé, en el breve tiempo que compartieron físicamente, les ofreció un regalo de incalculable valor: Amor infinito, amor desinteresado, sublime, eterno.

El bebé que marchó siempre tendrá su lugar en la familia. Tras él (a veces tras ellos), tras la tormenta, tras el dolor y la tristeza, llega un/a hermanit@ cargado de luz, de colores, de alegría, que ocupa también su lugar en la familia y con el que Mamá y Papá compartirán también su infinito Amor.

¿Por qué hay tan poca información en torno a la experiencia que significa la pérdida gestacional?

Aunque es un tema del que cada vez podemos leer más y tener más información, aún es un tema tabú, escondido para el gran público. Nuestra sociedad nos vende embarazos maravillosos, luminosos, felices, consumistas y nos oculta que tras ellos, puede esconderse la muerte, el dolor, la desesperación, el duelo. La muerte es un tema también tabú, que a muchas personas asusta y del que no quieren hablar. Imagina, pues, lo que significa hablar de la muerte de un bebé.

¿Se subestima la crisis emocional que puede sufrir una mujer (incluso un padre) tras la pérdida gestacional?

Se intenta obviar y acallar. Como comentamos antes, la muerte gestacional es un gran tabú, por lo que si se admitiera que las madres sufren por la pérdida de sus bebés, se estaría admitiendo que ésta existe. Por otra parte, la salud emocional ligada a las diferentes etapas de la sexualidad de la mujer, entre ellas, embarazos, partos, puerperios) es otro tema tabú para la sociedad. Esto daría para hablar mucho tiempo.

¿Qué puede hacer la familia y amistades para acompañar y ayudar en esta dura situación?

Los familiares y amigos de una Mamá, de un Papá, que han perdido a su bebé pueden hacer mucho por ellos. Pueden acompañarles, sin comentarios impertinentes y sin juicios de valor. Pueden prestarles sus hombros para llorar sobre ellos, cobijarles, abrazarles, escuchar todo lo que tengan que decir. Pueden cumplimentar por ellos papeleos y demás engorros administrativos. También, pueden ayudarles en el día a día, preparándoles la comida, acompañándoles, haciendo que se sientan protegidos.

¿Qué podría y debería hacer la sociedad para apoyar oportuna y eficazmente a las mujeres que pasan por esto?

Yo diría que resulta imprescindible formar al personal médico, sanitario y administrativo, para acompañar a Mamás y Papás en este trance tan duro, de una forma respetuosa. Que sepan pronunciar las palabras, hacer los gestos, tener la delicadeza de  facilitarles el duro tránsito que están atravesando.

Por otra parte, también sería necesario apoyar económicamente la creación de grupos de apoyo al duelo gestacional y perinatal.

Por último (pero este tema también daría para hablar de forma larga y tendida) creo que hacer visible este tipo de duelo ayudaría mucho a crear una atmósfera de apoyo y comprensión a su alrededor.

Finalmente, una petición…

Por favor, no minimicen nuestro dolor, no juzguen nuestras decisiones, necesitamos sentir nuestro dolor, asimilar nuestra pérdida, comprender lo que ocurrió. Si se nos impide hablar de ello, sacar nuestra tristeza, se nos impide pasar por nuestro duelo. Existe el duelo por la muerte de los bebés en el embarazo, en el parto, en las primeras horas de vida, no lo ocultemos, no sigamos ahondando el dolor de tantas mamás y papás intentando no dejarnos afrontar nuestra dura realidad.





Entrevista a la psicóloga Silvia Álava

“El mejor refuerzo positivo para un niño es la atención de sus padres”

Nayarit Frontado López.-

Silvia Álava es una psicóloga española, conferencista y escritora. Especialista en psicología clínica y educativa; así como en psicoterapia. Autora de los libros “Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron” y “Queremos que crezcan felices”. Y respondió para el blog Mamá y Periodista la entrevista que reproducimos a continuación:

¿Cómo hacemos felices a nuestros hijos?
El concepto de felicidad es algo que depende de la propia persona, cada persona define lo que es ser feliz para ella y en función de dicha definición será más fácil o más difícil conseguirlo. De hecho, hay personas que cuentan que no son felices pese a que no tienen grandes problemas en su vida, su situación personal y laboral es buena… pero no saben disfrutar ni valorar lo que tienen. La felicidad no es una variable unitaria, depende de muchas cosas.
En los libros Queremos hijos felices y Queremos que crezcan felices el objetivo es conseguir que los niños cuenten con recursos, herramientas y competencias emocionales para enfrentarse con éxito en la vida y que puedan sentirse a gusto y felices con ellos mismos.
Es verdad que esta visión no suele coincidir con la del propio niño, que cuando le preguntas qué le hace feliz te suele contestar que le regalen cosas, que le dejen jugar a la consola, o ver la tele…la cuestión es que sabemos que esto no conlleva conseguir la felicidad. De hecho los niños de hoy en día tienen más cosas, más juguetes, más opciones de diversión que sus padres y no por ello podemos afirmar que sean más felices. 

¿Qué podemos encontrar en el libro “Queremos hijos felices”?

En el libro explicamos de forma muy práctica técnicas, recursos y estrategias para conseguir no sólo que los hijos sean felices, sino cómo sobrellevar el día a día de los padres trabajadores, sin que suponga una batalla diaria, consiguiendo que los niños obedezcan y hagan lo que les corresponde, pero con un menor desgaste emocional para toda la familia, tanto para los padres como para el niño. He dedicado varios apartados a temas tan de actualidad como el sentimiento de culpabilidad de los padres, la importancia de las normas y los límites, cómo no caer en la sobreprotección, la influencia de la tecnología, cómo trabajar la inteligencia emocional entre otros temas.

¿Qué acciones de los padres y cuidadores podrían poner en riesgo la felicidad de un niño?

El error más común y que más se comente en la educación de los niños es la sobreprotección. Muchos padres entienden mal el amor a sus hijos y les hacen las cosas para las que ya están preparados. Uno de los objetivos principales que se persiguen en la educación es que los niños sean autónomos, seguros y con una buena autoestima. Cuando el adulto de forma continua le resuelve las situaciones, si tiene cualquier problema le dice “no te preocupes, mamá o papá están aquí para hacer las cosas”, el niño no aprende, pero además tampoco desarrollará las competencias emocionales necesarias para enfrentarse con éxito las demandas de la sociedad actual, y por ende su autoestima y seguridad se verán muy mermadas, porque el mensaje que va implícito con este tipo de actuaciones es: tú no puedes, yo te resuelvo el problema porque tú no puedes, tú no sabes.
¿Está la sociedad comprometida con la felicidad de los niños?

Los padres de hoy en día lo tienen más difícil que hace 30 años, pues cuentan con menos tiempo para estar con los niños y éstos se ven sometidos a presiones que antes no existían, pero eso no implica que los niños estén peor atendidos, además no se puede generalizar.
Hay muchas variables individuales a tener en cuenta, pero sí que es verdad que los trabajos de hoy en día son muy exigentes, con jornadas muy largas que impiden la posibilidad de ir a recoger a los niños del colegio, hacer con ellos los deberes… En ocasiones los padres tiene incluso que terminar su trabajo desde su casa, con lo que pueden estar aún menos tiempo con los niños… Todo ello sumado a la presión de la sociedad de consumo, que en ocasiones trata a los niños como meros objetos de campañas de marketing, bombardeándoles con mensajes sobre lo que tienen y lo que no tienen que comprar para ser felices… pone a padres e hijos en una situación de convivencia que puede llegar a ser complicada.

¿Cómo influye en la adultez el haber tenido una infancia feliz?

La infancia influye en la formación de nuestra personalidad, el ambiente en el que se ha vivido, las experiencias tanto positivas como negativas, los valores trasmitidos, las experiencias afectivas, el vínculo formado por la familia… Todos estos y muchos otros factores influirán a lo largo de toda la vida. No obstante, el ser humano siempre tiene la posibilidad de cambiar y pese a haber tenido un pasado complicado y una infancia infeliz se puede aprender a ser feliz en la edad adulta.

¿Cómo sugiere que se pueda enseñar disciplina a los niños libre de violencia?

La psicología nos ha demostrado que en pocos casos el castigo es efectivo. El objetivo en la educación es consolidar las conductas positivas en los niños y extinguir las conductas negativas, y eso se consigue mucho mejor mediante el refuerzo y la extinción que con el castigo. Consideramos refuerzo a cualquier consecuencia positiva que sigue a la conducta deseada del niño, y ojo, no lo equivoquemos con premios materiales, el mejor refuerzo para los niños puede salirnos muy barato, es la atención de sus padres. Se trata de aprender a reforzarles cuando estén realizando las conductas que queremos instaurar.
Cabe destacar, que bajo ningún concepto es lícito pegar o dar un cachete a un niño, pues de esta forma, no sólo le haremos daño físico, sino que le mostraremos que hemos perdido el control de la situación.

¿Cree que es correcto pensar que "padres felices hacen niños felices"?  

La principal fuente de aprendizaje de un niño es el modelado, es decir, copian a sus adultos de referencia, que principalmente son sus padres, por eso que los padres sean felices hace mucho más probable que sus hijos lo sean. Pero en ocasiones no basta y es necesario trabajarlo de forma específica con los niños, enseñándoles a valorar lo que tienen, a ser agradecidos, a que hagan cosas por los demás, a ser autónomos, seguros, con una buena autoestima y en definitiva felices.

Por otro lado, es importante que ambos padres estén de acuerdo en la educación que quieren dar a su hijo y que sigan las mismas pautas. En educación no funciona la fórmula “poli bueno-poli malo”, sino que ambos padres deben de actuar en equipo y siguiendo la misma línea. Es imprescindible que desde el primer momento tengáis claro qué es lo que queréis para vuestro hijo, que se establezcan las nomas, los límites que os guiarán en su educación y que servirán para darle seguridad y confianza al niño, sin olvidar la importancia del modelo que vosotros mismos sois para vuestros hijos. La principal fuente de aprendizaje de un niño es el modelado, los niños copian a sus adultos de referencia (que son padres y hermanos), por eso debéis de tener muy claro cómo actuáis delante de ellos, por eso lo que hagáis es lo que ellos van a reproducir. Con los niños no vale decirles que tienen que hacer lo que les decimos que hagan, ya que van a hacer lo que nos vean hacer.

Twitter: @silviaalava


lunes, 25 de enero de 2016

¿Qué pasa cuando llegan los hermanos?

Nayarit Frontado López.-

Los hijos son una de las más grandes bendiciones de la vida. Cuando te conviertes en padre o madre empiezas a confirmar esa frase que seguramente sin hijo te sonaba a cliché pero ahora que lo tienes tu visión del mundo es casi completamente diferente. Es sin duda un giro tan satisfactorio como abrumador... E inicialmente te encuentras tratando de sobrevivir en esa etapa de "adaptación" por la que debemos pasar durante la paternidad/maternidad incluso más de una vez.

Posteriormente, cuando llega un segundo hijo este proceso de adaptación también involucra al primero. Algunos especialistas aseguran que es recomendable esperar por lo menos tres años para tener otro hijo, ya que de este modo nos aseguramos de cubrir necesidades apremiantes durante los primeros años de vida del niño, antes de tener que compartir el tiempo entre dos pequeños. Independientemente de que esto se cumpla o no la novedad estará presente, lo que significa que habrá muchas cosas frente a las cuales debemos todos "reacomodarnos".

En mi experiencia personal he podido observar con mucho interés cómo esa etapa de "reajuste" se ha dado en nuestra familia. Aun cuando siempre he dicho que mis hijos mayores han aceptado con mucho afecto a sus hermanitos no he querido hacer pensar con ello que la llegado del nuevo miembro a casa no les haya producido en algún grado cambios de humor e incluso afecciones de salud durante la adaptación de rutinas, costumbres, etc. a la que todos hemos debido "someternos".

Como toda etapa, sin embargo, se trata de algo circunstancial pero obviamente si no somos conscientes de la importancia de procurar que el proceso sea lo menos traumático posible (especialmente para los niños) corremos el peligro de que queden heridas en el tiempo... Puede que por las muchas ocupaciones que tenemos durante esos primeros días no nos tomemos un tiempo para ver más allá de la alegría genuina que puede manifestar un niño con la llegada de su hermano, pero ellos (al igual que mamá y papá) también podrían estar experimentando miedos, angustias, pesares... y aunque algunos los exteriorizan constantemente o expresan un rechazo abierto hacia el bebé; otros demuestran menos o más sutilmente este tipo de conductas y sentimientos. Por eso debemos estar siempre atentos para corregirlos desde la empatía y el respeto. 

Cuando nació mi segundo hijo, el mayor ya había cumplido los tres años y desde hacía algún tiempo iba al jardín de infancia. Durante el embarazo le hablamos mucho sobre el bebé y compartimos con él muchos aspectos del proceso antes del alumbramiento, un ejemplo de ello fueron las veces que lo llevamos a mis citas de control para mostrarle cómo estaba su hermanito dentro de la panza de mamá. Pendientes de hacerlo sentir lo más incluido posible, iniciamos una bonita tradición: el nuevo bebé llega con un regalo para su(s) hermano(s). No obstante, al cabo de un par de semanas del nacimiento, y aun cuando tenía la atención de abuelos y tías que nos ayudaban a mi esposo y a mí, mi niño grande enfermó y su apetito -que nunca ha sido voraz- decayó bastante. Recuerdo que mi mamá siempre me repetía "el chiquito te necesita pero el grande mucho más porque tiene más consciencia de lo que pasa a su alrededor". Pronto mi esposo y yo hicimos los ajustes necesarios y pudimos lograr un proceso de adaptación bien aceptable para todos.

Con el tercer hijo la cosa ha sido un poco más ruda, no lo puedo negar. Cuando supe que esperaba un nuevo bebé, mi hijo menor tenía un año y cuatro meses, y una mamá a tiempo completo disponible exclusivamente para él, lo cual varios meses después tuvo que cambiar por completo: Con un embarazo de 27 semanas y una panza grandota, sola durante casi todo el día con él en la etapa más enérgica de la infancia, me vi en la necesidad de tocar la puerta de un maternal. Hoy afortunadamente puedo decir que a pesar de todo, y gracias a lo que he aprendido en este corto pero nutrido recorrido como madre pro crianza respetuosa, procuré y logré que esa primera experiencia de adaptación de mi pequeño fuera lo menos traumática posible... Lo acompañé durante dos semanas al maternal para ayudarle a familiarizarse con ese nuevo ambiente contando con mi presencia, su principal figura de apego y confianza. Hoy se va feliz y contento con papá y su hermano mayor camino a la escuelita.

Pero el cuento no termina ahí... Hace dos meses nació nuestro tercer retoño, faltando un mes y dos días para el cumpleaños número dos de quien se estrenaría esta vez como hermanito mayor. Su reacción fue de desconcierto al presentarle a esa personita tan chiquita entre mis brazos, aun cuando vivía acariciando y besando la panza de mamá, repitiendo la palabra "bebé", él no sabía realmente qué significa eso... y así fue cómo nos lo dejó saber, con cierto rechazo hacia su nuevo hermano! Sin embargo, pronto fue comprendiendo todo entre nuestras explicaciones y los gestos de cariño que mostrábamos hacia el bebé y también hacia él mismo. Ahora a cada rato quiere besarlo y cargarlo... Pero más allá de eso, debo decir, ha manifestado otras conductas que nos han alertado y hecho actuar proporcionándole la seguridad emocional que trata de pedir.

Por ejemplo, ha estado un poco más renuente que de costumbre, trata de llamar mi atención cuando estoy con el bebé, se muestra más rústico o agresivo y la primera semana de clases luego de las vacaciones decembrinas prácticamente mordió todos los días a algún compañero. Aunado a ello, se pelea mucho más con el hermano mayor, y naturalmente mi hijo mayor también ha estado más "reactivo" que de costumbre. Por eso digo que ha sido más rudo, lo ha sido indudablemente. He tenido que echar mano de una especie de mantra "es temporal, es temporal, ya pasará"; sacar la "ñapa" o reserva de paciencia que pude haber almacenado en algún momento, y por supuesto, decirles y demostrarles todas las veces posibles que mamá tiene tres príncipes (y un rey!!!) a quienes ama con toda el alma y que nunca nada cambiará ese amor.

Por eso los invito a todos a ponerse en los zapaticos de esos niños que estén viviendo esta etapa junto al resto de la familia, pues es muy importante que sepamos hacerlos sentir comprendidos y amados, de modo que no vean como una amenaza la llegada de un nuevo miembro al team. ¡Y que la paciencia los acompañe! jeje

           

lunes, 18 de enero de 2016

Carla Noriega, educadora y doula con gran vocación de servicio


“Es posible un nacimiento natural hermoso si la madre está empoderada”

Nayarit Frontado López.-

Carla Noriega es licencia en Educación egresada de la UCV, carrera que le permitió prepararse como educadora prenatal para luego complementar su formación en el centro “Auroramadre” como doula.

“Cuando me mudé de Caracas a Valencia conocí el Centro 'Creciendo Juntos' y quise seguir estudiando el trabajo de las doulas y educadores prenatales, así que realicé el curso de Facilitadora del Nacimiento, además de formarme en lactancia materna, como promotora, con Celacma, y también me especialicé con la Unidad de salud infantil, reproductiva y centro de apoyo a la lactancia materna  (Unircalama) de la Universidad de Carabobo, como Consejera de Lactancia Materna”, explicó.

Esta joven educadora lleva cuatro años brindando apoyo a embarazadas y madres recién estrenadas en torno al nacimiento respetado y primeros cuidados y necesidades del bebé. Su vocación la descubrió justamente al involucrarse en su época de universitaria con el área no convencional de la profesión docente, su primer contacto con este mundo tuvo lugar en el Hospital Materno Infantil de Caricuao, donde le resultó sumamente interesante el trabajo que se lleva a cabo con las gestantes y sus bebés; experiencia que además la motivó a proponer un Programa de Formación docente en Educación Prenatal como trabajo de grado.

Educadora Vs Doula
Entre estos oficios existen diferencias muy marcadas, aseguró, pues una educadora prenatal centra su atención en brindar conocimientos, estrategias y herramientas para vivir y disfrutar la gestación, nacimiento y puerperio a las parejas o madres gestantes que decidan prepararse para el nacimiento de sus bebés, lo cual es posible a través de cursos o talleres presenciales o de forma  On-line.

Mientras que las doulas acompañan a la mujer desde el momento en que lo solicite, por lo general en su caso ha sido a partir de la semana 30 de gestación: “A partir de allí estamos acompañando a la madre desde antes del nacimiento, discutiendo su plan de parto, ultimando detalles como la maleta, recordándole ejercicios físicos que favorecen el descenso y nacimiento natural y ejercicios de respiración que contribuyen con su estado emocional, así como también conversamos acerca de sus miedos y emociones con respecto al momento del nacimiento”, describió.

No obstante, señaló que la atención fundamental se centra en el trabajo de parto, o el nacimiento natural, como prefiere llamarlo: “No me gusta usar la palabra parto porque siento que tiene una connotación negativa, si tú piensas en algo que se parte o se rompe enseguida visualizas dolor”, explicó. En este momento, es cuando una doula brinda un apoyo especial dándole ánimo a la madre, recordándole la fuerza que tiene y todo lo que se ha preparado para el nacimiento de su bebé, además de sugerirle posiciones adecuadas que alivian el malestar o dolor, ejercicios, respiraciones, masajes, aromas o simplemente tomar su mano en silencio. El acompañamiento igualmente puede hacerse en casos de cesárea, cabe destacar.

Dinámica de trabajo
Carla indicó respecto a la forma en que trabaja como doula que “hacemos una entrevista donde conversamos, reímos y aclaramos dudas, porque con base en las necesidades expuestas puedes armar clases que se adaptadas a ellas, con las cuales creas vínculos especiales porque estás entrando en esta nueva y hermosa etapa en sus vidas”.

Por otro lado, mencionó que lo ideal sería contar con un lugar donde las personas puedan ubicarte y tener ese espacio idóneo para trabajar, sin embargo, esto no la ha limitado al momento de brindar su servicio personalizado y a domicilio si así lo requieren.

Una labor en equipo
Sobre la importancia que tiene el entorno de las embarazadas, advirtió que “es indispensable involucrar no sólo al esposo sino también a las suegras o abuelas, tías, primas y todo familiar directo que tenga un alcance emocional fuerte con la embarazada. Primero para brindarle a ella todo el apoyo posible y segundo para multiplicar esta valiosa información respecto a que sí es posible tener un nacimiento natural hermoso, si la mujer durante este proceso está empoderada”.

En cuanto al panorama que muestra nuestro país en el tema de embarazo y nacimiento conscientes por parte del personal sanitario y las mujeres gestantes refirió que “debemos ser multiplicadores para que la información llegue a más profesionales de la salud y logren esa consciencia en la práctica especialmente en el sector público, también necesitamos más mujeres que busquen empoderarse de su cuerpo y de su proceso gestacional y luego postparto,  logrando conectarse con sus bebés, así como más esposos curiosos y defensores de un nacimiento natural… y sin duda más doulas trabajando juntas”


Para finalizar, habló respecto a lo que la impulsa a continuar con esta labor que con gran vocación desempeña durante una de las etapas más importantes en la vida de una mujer: “Creo en la necesidad palpable de tener una persona que tome tu mano y entienda tu proceso físico y emocional en el nacimiento de tu bebé, creo en la fuerza de una mujer luchadora y en la luz de sus ojos cuando tiene a su hijo por primera vez entre sus brazos, creo que somos lo suficientemente humanos como para respetarnos unos a otros entendiendo lo importante y único que es el nacimiento… pero sobre todo creo en la Libertad de nuestras elecciones que marcaran grandes diferencias”, concluyó.

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