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sábado, 27 de febrero de 2016

Elena Mayorga nos habló de esta realidad

El duelo gestacional: Un dolor tabú para muchos

Nayarit Frontado López.-

Elena Mayorga se define a sí misma en cinco palabras: Escritora, poeta, pensadora y sobre todo mujer y madre. Aunque su formación académica está relacionada con el Arte y no precisamente la Psicología, aborda con mucho tacto y sensibilidad los procesos emocionales y transformadores de la maternidad, a través de sus textos y demás recursos puestos a la disposición de los lectores en sus blogs Palabras desde el corazón y Niños del agua.   

En esta ocasión nos habló sobre el duelo gestacional, un tema que considera ignorado en muchas sociedades, casi tabú, del que poco se habla y se conoce pero cuya realidad golpea a muchas mujeres alrededor del mundo; quienes sin duda desearían un acompañamiento cercano, comprensivo y no cuestionador. Un tema además del cual nos habla en primera persona.

Así respondió Elena Mayorga a nuestras preguntas...    

¿Qué es una pérdida gestacional como tal?

La pérdida gestacional (prenatal o perinatal) es aquella en la que se produce el fallecimiento del bebé durante el embarazo, el parto o las primeras horas tras el nacimiento.

¿Cómo afecta emocionalmente una pérdida gestacional a una mujer y a su pareja?

Para una madre o un padre, perder a su bebé resulta demoledor. Independientemente del momento del embarazo en el que se produzca la pérdida o la causa, con nuestr@s hij@s, se marchan nuestras ilusiones, nuestras esperanzas, la alegría de vivir.

Cuando comprendes que no vas a poder cuidar a tu bebé, que no vas a poder verle crecer, que se marchó, físicamente, de tu lado, notas cómo tu vida se detiene y cómo, tu corazón se hace añicos. Al igual que un espejo cuando se quiebra, así te sientes, rota en mil pedazos.

¿Cómo puede afrontarse esta situación de un modo menos traumático?

Física y emocionalmente, el impacto de la pérdida es tan duro que resulta muy difícil aliviar de alguna forma el trauma. Sin embargo, lo que sí que resulta de vital importancia es que el entorno de la madre, incluido el padre, la apoyen y la sostengan  incondicionalmente. Si una Mamá ha perdido a su bebé, de nada sirven juicios o intentos de minimizar la pérdida como “ya tendrás otro”. Lo que necesita esa Mamá (también el Papá) es sentirse apoyada, comprendida, sostenida. Necesita ser cuidada, mimada, escuchada, abrazada. Necesita poder llorar y hablar sin que nadie le llame la atención o la juzgue. También, necesita ser acompañada en un trance tan desolador por profesionales respetuosos que no la traten con desdén o frialdad.

Una mujer que ha perdido un niño no deja de sentirse madre... ¿No es así?

Una mujer que ha perdido a su hij@ no sólo se siente, sino que es madre. Independientemente del tiempo que pudo compartir físicamente con su bebé, ella es su Mamá. El bebé estuvo con ella, hubo una concepción, un desarrollo, compartieron un tiempo juntos, vivió en la panza de su Mamá, intercambiaron células, emociones, ilusiones.

Nuestros bebés se marcharon físicamente, pero, siempre están con nosotras, forman parte de nuestras almas, viven en nuestras corazones.

Ha surgido incluso el término de "bebé arcoíris" para el bebé que nace después de una pérdida... ¿Es una forma de recordar el bebé anterior?

Tras la pérdida, tras el trauma, tras casi ahogarse en un profundo pozo de tristeza y desesperación, las mamás y los papás ya no son los mismos, han recorrido un largo camino de transformación (como de crisálida a mariposa). Camino, que les ha llevado desde la desesperación, a la aceptación y a la comprensión de que su bebé, en el breve tiempo que compartieron físicamente, les ofreció un regalo de incalculable valor: Amor infinito, amor desinteresado, sublime, eterno.

El bebé que marchó siempre tendrá su lugar en la familia. Tras él (a veces tras ellos), tras la tormenta, tras el dolor y la tristeza, llega un/a hermanit@ cargado de luz, de colores, de alegría, que ocupa también su lugar en la familia y con el que Mamá y Papá compartirán también su infinito Amor.

¿Por qué hay tan poca información en torno a la experiencia que significa la pérdida gestacional?

Aunque es un tema del que cada vez podemos leer más y tener más información, aún es un tema tabú, escondido para el gran público. Nuestra sociedad nos vende embarazos maravillosos, luminosos, felices, consumistas y nos oculta que tras ellos, puede esconderse la muerte, el dolor, la desesperación, el duelo. La muerte es un tema también tabú, que a muchas personas asusta y del que no quieren hablar. Imagina, pues, lo que significa hablar de la muerte de un bebé.

¿Se subestima la crisis emocional que puede sufrir una mujer (incluso un padre) tras la pérdida gestacional?

Se intenta obviar y acallar. Como comentamos antes, la muerte gestacional es un gran tabú, por lo que si se admitiera que las madres sufren por la pérdida de sus bebés, se estaría admitiendo que ésta existe. Por otra parte, la salud emocional ligada a las diferentes etapas de la sexualidad de la mujer, entre ellas, embarazos, partos, puerperios) es otro tema tabú para la sociedad. Esto daría para hablar mucho tiempo.

¿Qué puede hacer la familia y amistades para acompañar y ayudar en esta dura situación?

Los familiares y amigos de una Mamá, de un Papá, que han perdido a su bebé pueden hacer mucho por ellos. Pueden acompañarles, sin comentarios impertinentes y sin juicios de valor. Pueden prestarles sus hombros para llorar sobre ellos, cobijarles, abrazarles, escuchar todo lo que tengan que decir. Pueden cumplimentar por ellos papeleos y demás engorros administrativos. También, pueden ayudarles en el día a día, preparándoles la comida, acompañándoles, haciendo que se sientan protegidos.

¿Qué podría y debería hacer la sociedad para apoyar oportuna y eficazmente a las mujeres que pasan por esto?

Yo diría que resulta imprescindible formar al personal médico, sanitario y administrativo, para acompañar a Mamás y Papás en este trance tan duro, de una forma respetuosa. Que sepan pronunciar las palabras, hacer los gestos, tener la delicadeza de  facilitarles el duro tránsito que están atravesando.

Por otra parte, también sería necesario apoyar económicamente la creación de grupos de apoyo al duelo gestacional y perinatal.

Por último (pero este tema también daría para hablar de forma larga y tendida) creo que hacer visible este tipo de duelo ayudaría mucho a crear una atmósfera de apoyo y comprensión a su alrededor.

Finalmente, una petición…

Por favor, no minimicen nuestro dolor, no juzguen nuestras decisiones, necesitamos sentir nuestro dolor, asimilar nuestra pérdida, comprender lo que ocurrió. Si se nos impide hablar de ello, sacar nuestra tristeza, se nos impide pasar por nuestro duelo. Existe el duelo por la muerte de los bebés en el embarazo, en el parto, en las primeras horas de vida, no lo ocultemos, no sigamos ahondando el dolor de tantas mamás y papás intentando no dejarnos afrontar nuestra dura realidad.





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