Emigrar: El proceso emocional y los trámites
Nayarit Frontado López.-
En Venezuela emigrar "está de moda", dirán algunos... Y es que en los últimos años Venezuela ha vivido una diáspora sin precedentes. Las razones para emigrar actualmente son las mismas en casi todos los casos. Cuando esta opción no estaba ni remotamente en mi cabeza repetía como loro que "no debía ser fácil", ahora que la situación del país nos ha obligado a mi esposo y a mí a considerar esa posibilidad, lo confirmo.
La historia que ahora estamos escribiendo como familia es la de muchas otras tantas familias venezolanas. En nuestro caso la decisión la tomamos evaluando primero muchos factores pero sin mirar para atrás, honestamente, tal vez por eso tengo la sensación de que todo ha sido de la noche a la mañana. Bastante rápido se han dado las cosas, aunque todavía faltamos los niños y yo por irnos.
En junio dijimos "si, hagámoslo", aprovechando oportunidades que se presentan (o que Dios nos presenta!) en la vida y nos abre puertas... Y el 11 de julio papa Joán emprendió primero el viaje. Días previos vivimos momentos muy emotivos no sólo como familia sino también en el caso de él tener que despedirse de una empresa donde trabajó 12 años y en la cual iba siempre en ascenso, fue bastante difícil. Me llenó de muchísimo orgullo ver los gestos de solidaridad y buenos deseos de parte de sus jefes y personas de otras empresas de su área con quienes también mantuvo muy buenas relaciones laborales. Entonces comprendí su evidente melancolía un día que lo esperaba en casa, como siempre, a la hora del almuerzo.
Emigrar es un proceso. Un proceso emocional que aún no sé en cuánto tiempo se "encausa", y también sin dudas un camino de trámites que aumenta la ansiedad y hasta la incertidumbre. Nuestra primera cuenta regresiva empezó el 11 de junio, día en que se compró el boleto de papá Joan. Para ese entonces ya habíamos solicitado las citas para los pasaportes de los niños y la famosa cita para apostillar documentos civiles y títulos universitarios. Nuestro país destino es Chile, sobre el cual pasé días enteros cual periodista investigando, cosa que de hecho no he dejado de hacer. Uno de los principales temas fue conocer los requisitos para solicitar la visa en dicho país y estar legales. Luego en el mismo orden de importancia todo lo demás: cuánto es el salario mínimo en ese país, qué se puede comprar con eso, cómo funcionan los colegios, cuánto cuesta un alquiler, con cuanta plata se hace un mercado, cómo es el transporte... Y por supuesto, tratándose de Chile, cómo es el asunto de los sismos.
Planificación, plan A y plan B, voluntad, mucha fe y "pa´ lante es pa´lla" como decimos los venezolanos. Sin embargo, ello no es garantía de que física y emocionalmente no te agotes. Este proceso es algo similar a mantenerse en una montaña rusa. Las familias que deciden emigrar por parte, como nosotros, me atrevería a decir que vivimos doble duelo migratorio: la primera separación es la del que se va primero, sea mamá o papá, y la segunda es la de quienes faltaban por irse, es la definitiva, la separación de tu país y del resto de tus seres queridos.
Nosotros nunca nos habíamos separado, con tres peques tan chiquitos nunca fue una opción, pero esta fue una razón de peso, interiorizamos que valdría la pena el sacrificio y así continuamos armándonos de valor y paciencia... Nuestra segunda cuenta regresiva iniciará al tener boletos en manos, pero mientras, toca terminar asuntos, trámites y diligencias pertinentes antes de partir.
No ha sido fácil estar lejos. Explicarles a los niños porqué papá está en Chile y por qué pronto nosotros también nos iremos. Sobrevivir en la patria. Y que nuestros seres queridos "procesen" nuestra decisión. Días, noches, madrugadas de mil nudos en la garganta, de lágrimas, de impotencia y también de temores...
Pero dentro de todo hemos experimentado algo muy bonito como pareja, algo que en el trajín diario muchas veces se olvida: la emoción de poder pronto reencontrarnos, cual novios, la ilusión de emprender juntos un nuevo proyecto de vida. A Dios entregamos todo eso, seguros de que nos acompaña adonde sea que vayamos.
Continuará.........

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