Mamá Nayarit
@GuiaCriaFeliz
Muchas veces perdemos la
paciencia con nuestros hijos por la presión de tener que llegar temprano al
trabajo, reunión u otro tipo de compromiso. Andamos siempre a la carrera, el
tiempo no nos rinde, tenemos tanto por hacer! Y adivinen ¿quiénes son los más
perjudicados con nuestro estilo de vida siempre apresurado? Si pensaste que
eras tú mismo(a) te digo que ciertamente, pero a diferencia de los niños,
nosotros podemos adaptarnos a estas rutinas con mayor madurez. Ellos en cambio
no pueden comprender ni aceptar porqué papá y mamá viven tan ocupados que no se
detienen a jugar, hablar, demostrarles afecto, etc.
En medio de una situación similar
a la antes descrita, como adultos conscientes debemos suponer que los niños no
pueden ir a nuestro ritmo y menos sin ninguna consideración al momento de
pedirles que obedezcan: “Carlitos apúrate, muévete, que ya es tarde”, “Ahorita
no Isabella, es tarde, nos tenemos que ir”, “Cuento tres y ya estás en la
puerta, que es tardísimo”, “Si voy hasta allá a buscarte te voy a traer por los
pelos, apúrate”, “deja el juego y sal inmediatamente”. Lo mismo si llega la
hora de comer, ducharse o dormir, que por lo general son momentos críticos en
casa, ya que los niños están también tan ocupados divirtiéndose que
naturalmente les parece injusto hacer caso a estas peticiones (y si es por las
malas pues menos!).
Algunas estrategias que podemos
utilizar son: avisar con cierta anticipación al niño lo que debemos hacer y por
qué o para qué, darle alternativas que puedan ser atrayentes para combinar con
la tarea que deban hacer; por ejemplo: “¿Quieres llevar algún juguete a la
ducha y jugamos mientras te aseas?”, “¿Te parece si camino al colegio cantamos
tus canciones favoritas o contamos historias?”, etc. Lo interesante es que cada
uno de nosotros conocemos a nuestros
hijos y podemos probar con aquellas cosas que sepamos disfruten mucho o les
gusten, para combinarlo siempre que sea posible con la actividad que poco le
agrade pero que lógicamente hay que hacer.
Y sobre todo, papás/mamás ¡a
invocar la paciencia! No es fácil, nadie ha dicho que lo sea. Incluso cada niño
tiene su personalidad y actitud, y lo que funciona con uno tal vez no con el
otro. Pero lo importante en todo momento es ponernos en sus zapatos, ser
creativos, desmontar la supuesta teoría de que los niños son unos manipuladores
y caprichosos en potencia, darles la oportunidad de demostrarnos que son
receptivos a nuestro amor, respeto y comprensión. La práctica nos hará cada vez
mejores en este camino maravilloso de crianza positiva, se los aseguro.
Nuestros niños merecen el esfuerzo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario