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Entrevista a la reconocida psicóloga infantil española, Laura Perales

"Vivimos en un mundo con exigencias sociales que no permiten criar" Nayarit Frontado López.- Laura Perales Bermejo , ...

sábado, 27 de febrero de 2016

Elena Mayorga nos habló de esta realidad

El duelo gestacional: Un dolor tabú para muchos

Nayarit Frontado López.-

Elena Mayorga se define a sí misma en cinco palabras: Escritora, poeta, pensadora y sobre todo mujer y madre. Aunque su formación académica está relacionada con el Arte y no precisamente la Psicología, aborda con mucho tacto y sensibilidad los procesos emocionales y transformadores de la maternidad, a través de sus textos y demás recursos puestos a la disposición de los lectores en sus blogs Palabras desde el corazón y Niños del agua.   

En esta ocasión nos habló sobre el duelo gestacional, un tema que considera ignorado en muchas sociedades, casi tabú, del que poco se habla y se conoce pero cuya realidad golpea a muchas mujeres alrededor del mundo; quienes sin duda desearían un acompañamiento cercano, comprensivo y no cuestionador. Un tema además del cual nos habla en primera persona.

Así respondió Elena Mayorga a nuestras preguntas...    

¿Qué es una pérdida gestacional como tal?

La pérdida gestacional (prenatal o perinatal) es aquella en la que se produce el fallecimiento del bebé durante el embarazo, el parto o las primeras horas tras el nacimiento.

¿Cómo afecta emocionalmente una pérdida gestacional a una mujer y a su pareja?

Para una madre o un padre, perder a su bebé resulta demoledor. Independientemente del momento del embarazo en el que se produzca la pérdida o la causa, con nuestr@s hij@s, se marchan nuestras ilusiones, nuestras esperanzas, la alegría de vivir.

Cuando comprendes que no vas a poder cuidar a tu bebé, que no vas a poder verle crecer, que se marchó, físicamente, de tu lado, notas cómo tu vida se detiene y cómo, tu corazón se hace añicos. Al igual que un espejo cuando se quiebra, así te sientes, rota en mil pedazos.

¿Cómo puede afrontarse esta situación de un modo menos traumático?

Física y emocionalmente, el impacto de la pérdida es tan duro que resulta muy difícil aliviar de alguna forma el trauma. Sin embargo, lo que sí que resulta de vital importancia es que el entorno de la madre, incluido el padre, la apoyen y la sostengan  incondicionalmente. Si una Mamá ha perdido a su bebé, de nada sirven juicios o intentos de minimizar la pérdida como “ya tendrás otro”. Lo que necesita esa Mamá (también el Papá) es sentirse apoyada, comprendida, sostenida. Necesita ser cuidada, mimada, escuchada, abrazada. Necesita poder llorar y hablar sin que nadie le llame la atención o la juzgue. También, necesita ser acompañada en un trance tan desolador por profesionales respetuosos que no la traten con desdén o frialdad.

Una mujer que ha perdido un niño no deja de sentirse madre... ¿No es así?

Una mujer que ha perdido a su hij@ no sólo se siente, sino que es madre. Independientemente del tiempo que pudo compartir físicamente con su bebé, ella es su Mamá. El bebé estuvo con ella, hubo una concepción, un desarrollo, compartieron un tiempo juntos, vivió en la panza de su Mamá, intercambiaron células, emociones, ilusiones.

Nuestros bebés se marcharon físicamente, pero, siempre están con nosotras, forman parte de nuestras almas, viven en nuestras corazones.

Ha surgido incluso el término de "bebé arcoíris" para el bebé que nace después de una pérdida... ¿Es una forma de recordar el bebé anterior?

Tras la pérdida, tras el trauma, tras casi ahogarse en un profundo pozo de tristeza y desesperación, las mamás y los papás ya no son los mismos, han recorrido un largo camino de transformación (como de crisálida a mariposa). Camino, que les ha llevado desde la desesperación, a la aceptación y a la comprensión de que su bebé, en el breve tiempo que compartieron físicamente, les ofreció un regalo de incalculable valor: Amor infinito, amor desinteresado, sublime, eterno.

El bebé que marchó siempre tendrá su lugar en la familia. Tras él (a veces tras ellos), tras la tormenta, tras el dolor y la tristeza, llega un/a hermanit@ cargado de luz, de colores, de alegría, que ocupa también su lugar en la familia y con el que Mamá y Papá compartirán también su infinito Amor.

¿Por qué hay tan poca información en torno a la experiencia que significa la pérdida gestacional?

Aunque es un tema del que cada vez podemos leer más y tener más información, aún es un tema tabú, escondido para el gran público. Nuestra sociedad nos vende embarazos maravillosos, luminosos, felices, consumistas y nos oculta que tras ellos, puede esconderse la muerte, el dolor, la desesperación, el duelo. La muerte es un tema también tabú, que a muchas personas asusta y del que no quieren hablar. Imagina, pues, lo que significa hablar de la muerte de un bebé.

¿Se subestima la crisis emocional que puede sufrir una mujer (incluso un padre) tras la pérdida gestacional?

Se intenta obviar y acallar. Como comentamos antes, la muerte gestacional es un gran tabú, por lo que si se admitiera que las madres sufren por la pérdida de sus bebés, se estaría admitiendo que ésta existe. Por otra parte, la salud emocional ligada a las diferentes etapas de la sexualidad de la mujer, entre ellas, embarazos, partos, puerperios) es otro tema tabú para la sociedad. Esto daría para hablar mucho tiempo.

¿Qué puede hacer la familia y amistades para acompañar y ayudar en esta dura situación?

Los familiares y amigos de una Mamá, de un Papá, que han perdido a su bebé pueden hacer mucho por ellos. Pueden acompañarles, sin comentarios impertinentes y sin juicios de valor. Pueden prestarles sus hombros para llorar sobre ellos, cobijarles, abrazarles, escuchar todo lo que tengan que decir. Pueden cumplimentar por ellos papeleos y demás engorros administrativos. También, pueden ayudarles en el día a día, preparándoles la comida, acompañándoles, haciendo que se sientan protegidos.

¿Qué podría y debería hacer la sociedad para apoyar oportuna y eficazmente a las mujeres que pasan por esto?

Yo diría que resulta imprescindible formar al personal médico, sanitario y administrativo, para acompañar a Mamás y Papás en este trance tan duro, de una forma respetuosa. Que sepan pronunciar las palabras, hacer los gestos, tener la delicadeza de  facilitarles el duro tránsito que están atravesando.

Por otra parte, también sería necesario apoyar económicamente la creación de grupos de apoyo al duelo gestacional y perinatal.

Por último (pero este tema también daría para hablar de forma larga y tendida) creo que hacer visible este tipo de duelo ayudaría mucho a crear una atmósfera de apoyo y comprensión a su alrededor.

Finalmente, una petición…

Por favor, no minimicen nuestro dolor, no juzguen nuestras decisiones, necesitamos sentir nuestro dolor, asimilar nuestra pérdida, comprender lo que ocurrió. Si se nos impide hablar de ello, sacar nuestra tristeza, se nos impide pasar por nuestro duelo. Existe el duelo por la muerte de los bebés en el embarazo, en el parto, en las primeras horas de vida, no lo ocultemos, no sigamos ahondando el dolor de tantas mamás y papás intentando no dejarnos afrontar nuestra dura realidad.





Entrevista a la psicóloga Silvia Álava

“El mejor refuerzo positivo para un niño es la atención de sus padres”

Nayarit Frontado López.-

Silvia Álava es una psicóloga española, conferencista y escritora. Especialista en psicología clínica y educativa; así como en psicoterapia. Autora de los libros “Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron” y “Queremos que crezcan felices”. Y respondió para el blog Mamá y Periodista la entrevista que reproducimos a continuación:

¿Cómo hacemos felices a nuestros hijos?
El concepto de felicidad es algo que depende de la propia persona, cada persona define lo que es ser feliz para ella y en función de dicha definición será más fácil o más difícil conseguirlo. De hecho, hay personas que cuentan que no son felices pese a que no tienen grandes problemas en su vida, su situación personal y laboral es buena… pero no saben disfrutar ni valorar lo que tienen. La felicidad no es una variable unitaria, depende de muchas cosas.
En los libros Queremos hijos felices y Queremos que crezcan felices el objetivo es conseguir que los niños cuenten con recursos, herramientas y competencias emocionales para enfrentarse con éxito en la vida y que puedan sentirse a gusto y felices con ellos mismos.
Es verdad que esta visión no suele coincidir con la del propio niño, que cuando le preguntas qué le hace feliz te suele contestar que le regalen cosas, que le dejen jugar a la consola, o ver la tele…la cuestión es que sabemos que esto no conlleva conseguir la felicidad. De hecho los niños de hoy en día tienen más cosas, más juguetes, más opciones de diversión que sus padres y no por ello podemos afirmar que sean más felices. 

¿Qué podemos encontrar en el libro “Queremos hijos felices”?

En el libro explicamos de forma muy práctica técnicas, recursos y estrategias para conseguir no sólo que los hijos sean felices, sino cómo sobrellevar el día a día de los padres trabajadores, sin que suponga una batalla diaria, consiguiendo que los niños obedezcan y hagan lo que les corresponde, pero con un menor desgaste emocional para toda la familia, tanto para los padres como para el niño. He dedicado varios apartados a temas tan de actualidad como el sentimiento de culpabilidad de los padres, la importancia de las normas y los límites, cómo no caer en la sobreprotección, la influencia de la tecnología, cómo trabajar la inteligencia emocional entre otros temas.

¿Qué acciones de los padres y cuidadores podrían poner en riesgo la felicidad de un niño?

El error más común y que más se comente en la educación de los niños es la sobreprotección. Muchos padres entienden mal el amor a sus hijos y les hacen las cosas para las que ya están preparados. Uno de los objetivos principales que se persiguen en la educación es que los niños sean autónomos, seguros y con una buena autoestima. Cuando el adulto de forma continua le resuelve las situaciones, si tiene cualquier problema le dice “no te preocupes, mamá o papá están aquí para hacer las cosas”, el niño no aprende, pero además tampoco desarrollará las competencias emocionales necesarias para enfrentarse con éxito las demandas de la sociedad actual, y por ende su autoestima y seguridad se verán muy mermadas, porque el mensaje que va implícito con este tipo de actuaciones es: tú no puedes, yo te resuelvo el problema porque tú no puedes, tú no sabes.
¿Está la sociedad comprometida con la felicidad de los niños?

Los padres de hoy en día lo tienen más difícil que hace 30 años, pues cuentan con menos tiempo para estar con los niños y éstos se ven sometidos a presiones que antes no existían, pero eso no implica que los niños estén peor atendidos, además no se puede generalizar.
Hay muchas variables individuales a tener en cuenta, pero sí que es verdad que los trabajos de hoy en día son muy exigentes, con jornadas muy largas que impiden la posibilidad de ir a recoger a los niños del colegio, hacer con ellos los deberes… En ocasiones los padres tiene incluso que terminar su trabajo desde su casa, con lo que pueden estar aún menos tiempo con los niños… Todo ello sumado a la presión de la sociedad de consumo, que en ocasiones trata a los niños como meros objetos de campañas de marketing, bombardeándoles con mensajes sobre lo que tienen y lo que no tienen que comprar para ser felices… pone a padres e hijos en una situación de convivencia que puede llegar a ser complicada.

¿Cómo influye en la adultez el haber tenido una infancia feliz?

La infancia influye en la formación de nuestra personalidad, el ambiente en el que se ha vivido, las experiencias tanto positivas como negativas, los valores trasmitidos, las experiencias afectivas, el vínculo formado por la familia… Todos estos y muchos otros factores influirán a lo largo de toda la vida. No obstante, el ser humano siempre tiene la posibilidad de cambiar y pese a haber tenido un pasado complicado y una infancia infeliz se puede aprender a ser feliz en la edad adulta.

¿Cómo sugiere que se pueda enseñar disciplina a los niños libre de violencia?

La psicología nos ha demostrado que en pocos casos el castigo es efectivo. El objetivo en la educación es consolidar las conductas positivas en los niños y extinguir las conductas negativas, y eso se consigue mucho mejor mediante el refuerzo y la extinción que con el castigo. Consideramos refuerzo a cualquier consecuencia positiva que sigue a la conducta deseada del niño, y ojo, no lo equivoquemos con premios materiales, el mejor refuerzo para los niños puede salirnos muy barato, es la atención de sus padres. Se trata de aprender a reforzarles cuando estén realizando las conductas que queremos instaurar.
Cabe destacar, que bajo ningún concepto es lícito pegar o dar un cachete a un niño, pues de esta forma, no sólo le haremos daño físico, sino que le mostraremos que hemos perdido el control de la situación.

¿Cree que es correcto pensar que "padres felices hacen niños felices"?  

La principal fuente de aprendizaje de un niño es el modelado, es decir, copian a sus adultos de referencia, que principalmente son sus padres, por eso que los padres sean felices hace mucho más probable que sus hijos lo sean. Pero en ocasiones no basta y es necesario trabajarlo de forma específica con los niños, enseñándoles a valorar lo que tienen, a ser agradecidos, a que hagan cosas por los demás, a ser autónomos, seguros, con una buena autoestima y en definitiva felices.

Por otro lado, es importante que ambos padres estén de acuerdo en la educación que quieren dar a su hijo y que sigan las mismas pautas. En educación no funciona la fórmula “poli bueno-poli malo”, sino que ambos padres deben de actuar en equipo y siguiendo la misma línea. Es imprescindible que desde el primer momento tengáis claro qué es lo que queréis para vuestro hijo, que se establezcan las nomas, los límites que os guiarán en su educación y que servirán para darle seguridad y confianza al niño, sin olvidar la importancia del modelo que vosotros mismos sois para vuestros hijos. La principal fuente de aprendizaje de un niño es el modelado, los niños copian a sus adultos de referencia (que son padres y hermanos), por eso debéis de tener muy claro cómo actuáis delante de ellos, por eso lo que hagáis es lo que ellos van a reproducir. Con los niños no vale decirles que tienen que hacer lo que les decimos que hagan, ya que van a hacer lo que nos vean hacer.

Twitter: @silviaalava