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Entrevista a la reconocida psicóloga infantil española, Laura Perales

"Vivimos en un mundo con exigencias sociales que no permiten criar" Nayarit Frontado López.- Laura Perales Bermejo , ...

viernes, 10 de abril de 2015

La psicóloga chilena Andrea Cardemil nos habló sobre el temperamento de los niños



Psicóloga clínica infanto/juvenil de la Universidad Adolfo Ibáñez ubicada en Santiago de Chile. Andrea Cardemil posee amplia trayectoria atendiendo a niños de 2 a 12 años y jóvenes hasta los 18 años. Es madre de dos niñas, autora de su más reciente libro "Apego seguro: cómo relacionarte con tu hijo a partir de los 2 años". Diplomada en Terapia de Juego por el Instituto Violet Oaklander (California). Su misión es promover un adecuado desarrollo socioemocional en niños y adolescentes, pues afirma que cada día hay más evidencias de que una persona es más feliz y exitosa en la vida cuando tiene las herramientas necesarias para relacionarse con otros, regular sus emociones, enfrentar situaciones de estrés y resolver conflictos. Cardemil es además fundadora de Psicocrianza, una iniciativa a través de la cual se ofrecen recursos y estrategias en pro del sano desarrollo psicoemocional de niños y jóvenes. 

Con mucha receptividad atendió nuestra entrevista y estos fueron sus aportes sobre el tema del temperamento de los niños, uno de los aspectos que toca en su libro:

¿Qué es el temperamento?

En palabras simples, el temperamento es un conjunto de características biológicas con las que nacemos, que determinan de manera significativa como experimentamos el mundo y por tanto cómo nos aproximamos a él. Por ejemplo, si un niño tiene un sistema nervioso sensible a las situaciones novedosas, lo más probable es que cuando vaya un cumpleaños se refugie detrás de la pierna de mamá y le cueste el doble integrarse a jugar, que a un niño con un sistema nervioso menos sensible.

¿El temperamento es genético, hereditario o depende del entorno?

El temperamento es genético y en la mayoría de los casos se hereda. Digo la “mayoría” porque a veces los niños tienen temperamentos completamente distintos a los de sus padres.

¿Puede modificarse con ayuda de las personas que forman parte de ese entorno?

Que sea genético no implica que el entorno no sea significativo. Todo lo contrario. Se ha visto que las experiencias de crianza pueden atenuar, fortalecer, canalizar y hasta modificar un rasgo temperamental. Lo que no se puede hacer eso sí, es eliminarlo. 

Por ejemplo, si tu hijo por temperamento siente la ansiedad muy intensa, pero desde pequeño le enseñaste a regularla, con el tiempo la intensidad puede ir disminuyendo. Pero si cada vez que se angustiaba tu te angustiabas el doble, la intensidad podría incluso aumentar.

Si te fijas, los cuidadores pueden brindarles a los niños la ayuda que necesitan para entender y aprender a regular sus disposiciones temperamentales. La regulación ambiental permite que el niño vaya creando nuevos caminos neuronales y de esta forma nuevas formas de funcionar y responder.

¿Existe alguna clasificación o tipos de temperamento en la infancia?

Existen muchas clasificaciones de temperamento. Muchos autores han tratado de categorizar estas características biológicas de la personalidad. La clasificación que más me gusta y que usé en mi libro es la de los norteamericanos Thomas y Chess. Ellos plantean que existen 9 categorías del temperamento (nivel de actividad, regularidad en los ritmos biológicos, aproximación o retiro ante situaciones nuevas, adaptabilidad al cambio, intensidad de la respuesta, sensibilidad a la estimulación, emocionabilidad, perceptibilidad y persistencia). En cada una de estas categorías, uno puede puntuar alto, medio o bajo.

Independiente de que cada  niño tiene un perfil de aproximación al mundo único, se tienden a dar ciertas combinaciones que dan origen a tres tipos de temperamento: fácil, difícil y pasivo.

¿Cómo influye el temperamento del niño al momento de manejar una situación estresante o incómoda para él?

El temperamento afecta de manera significativa la intensidad con la que los niños sienten una emoción. Mientras más intensa sienta una determinada emoción, más difícil es manejarla. En el caso de las pataletas, si el niño tiene alta intensidad emocional, le va a costar tanto a él a los padres regular la emoción. Esto es muy importante, porque muchas veces las mamás creen que es por culpa de ellas, cuando en verdad les tocó un niño más difícil, que le va a tomar más tiempo que otros niños aprender a regularse.

¿Como psicóloga qué alternativas recomiendas para que el niño no reprima su rabia sino que pueda drenarla mejor? (Algunos recomiendan pegarle a una almohada, particularmente creo que es una forma igualmente violenta)

Va a depender de la intensidad de la rabia lo que le va a servir al niño. Si no es muy fuerte, puede que algo tan simple como hablar de lo que le pasa le sirva. Pero si es más fuerte, quizás necesite sacarla para afuera utilizando actividad física, y en ese caso pegarle a la almohada o patear una pelota de fútbol pueden ser de gran utilidad. 

En general yo les digo a los niños que pueden hacer lo que quieran, mientras cumplan con las reglas de oro de la expresión: No hacerme daño, no hacerle daño a otros y no dañar objetos no permitidos. Y bajo estas reglas, los ayudo a ver qué podrían hacer cuando están enojados. 

Algunas estrategias o actividades para drenar la rabia pueden ser: hablar, dibujar, romper una revista, chutear una pelota, escuchar música, apretar una pelota de calma, utilizar una botella de calma, jugar, salir a correr o andar en bicicleta (este es un de mis favoritos porque la actividad física regula el funcionamiento cerebral). 

¿Cómo debemos sobrellevar la etapa del "no" en el niño?

Ufff! Con mucho amor y paciencia! Lo primero que debemos hacer es entender que es algo evolutivo y por tanto normal y necesario. Cuando nuestros niños necesitaban aprender a caminar, no había como llevarlos en brazos. Bueno, a partir de los 2 (a veces incluso antes), los niños necesitan separarse de uno y desarrollar autonomía e independencia. Y para eso, la naturaleza los obliga a decir que “no” cuantas veces puedan. Lo necesitan tanto, que a veces se niegan hacer algo, no porque no quieran hacerlo, sino porque necesitan sentir que son distintos, que tienen voluntad y control de las cosas que hacen. 
Ahora, esto no significa que los vamos a dejar hacer lo que quieran. Los niños necesitan límites claros y firmes. Yo recomiendo lo siguiente:

- Darle espacios seguros para satisfacer su necesidad: por ejemplo, que elija su ropa. De esta forma, además de permitir que satisfaga su necesidad, se le puede enseñar que hay momentos en que puede elegir él y otros en que no. 
- Elegir bien las batallas. No vale la pena pelear por todo. Es desgastante tanto para el niño como para uno.
- Uso de alternativas: Como necesitan poner a prueba su voluntad, en vez de decirles “ponte los zapatos” les puedes hacer una pregunta “te los pones tu o te los pongo yo”. Si te fijas, el objetico es el mismo: que se ponga los zapatos, pero al usar alternativas el niño siente que tiene el control. 
- Si está haciendo algo inadecuado porque está aburrido o necesita algo, además de decirle que no lo haga, mostrarle una forma adaptativa de lograr lo mismo. Por ejemplo, si está aburrrido y empieza a jugar a tirar comida al suelo, decirle que no y darle algo para jugar.
- Cuando necesitamos que hagan algo, repetírselo y acompañar nuestras palabras con acción. Por ejemplo, si hay que ordenar y dice que no, decirle “si se que no quieres, pero hay que ordenar” junto con pasarle un canasto y un juguete para que vaya guardando.
- Uso del juego: nunca está demás. 
- Y si se le tiene que decir que no, y el niño por tanto se frustra o le da pena, mantener el límite y ayudarlo a calmar estado emocional.

¿En tu libro hablas del apego después de los dos años, qué fundamentos básicos del apego seguro a partir de esa edad se deben mantener?

El principio más importante en la promoción de apego seguro es la regulación del estrés. En la medida que el niño va creciendo, lo que va cambiando son las situaciones que le generan estrés, y el tipo y cantidad de ayuda que necesita para recuperar la calma. Pero el principio es el mismo. 

Desde este punto de vista, después de los 2 años el niño quizás no va a necesitar que lo ayuden a regularse cuando tiene hambre (porque el hambre ya no le genera tanto estrés), pero si cuando le digan que no a algo y se frustre o cuando siente pena porque un niño no quiere jugar con él. 

En mi libro, también propongo otros principios que son: amplificar estados positivos, evitar estrés innecesario, satisfacer necesidades, comunicación contingente, ser predecibles, ser sensibles a las señales del niño y reparar momentos de desconexión.

¿Cómo pueden llegar a "chocar" los temperamentos padre/madre-hijos y cómo manejarlo?

Tal como te mencionaba al comienzo, los temperamentos de los padres pueden ser muy distintos a los de los niños, lo que puede hacerlos chocar con frecuencia. Por ejemplo: un papá con altos niveles de actividad y un niño con bajos niveles de actividad. Lo más probable es que ese padre va a organizar paseos y actividades que al niño no le van a gustar. Y que quizás con el objetivo de agradar al padre y estar con él, se esfuerce y lo pase mal. 

Cuando esto ocurre, lo primero que se hace es que el padre (y el niño si tiene la edad para entender) comprenda que son distintos. Y desde esta comprensión, ver cómo manejar las diferencias. Siguiendo en el ejemplo anterior, esto puede significar hacer actividades medianamente tranquilas o un poco de ambas. Y en otros casos, aceptar que el otros es distinto y que eso no significa que sea malo o que lo hace para molestar. Sino simplemente que son distintos.

¿Qué otros factores (además del temperamento y la etapa evolutiva en la que se encuentre el niño) pueden ser detonantes de las pataletas? 

Si bien las pataletas son evolutivas, se ha visto que existen ciertos factores que pueden incidir (en cuanto a intensidad, frecuencia, duración y/o facilidad/dificultad) para calmarlas. Existen factores biológicos, dentro de los cuales está el temperamento. Otros factores biológicos pueden ser que el niño esté fisiológicamente desrregulado (por ejemplo con sueño) o enfermo. Dentro de los factores ambientales, el más importante es el estilo de crianza. Cuando el manejo parental es inadecuado, no se le entregan al niño las herramientas que necesita para aprender a regularse. En el peor de los casos, el niño podría nunca dejar de hacerlas. Y por último, también existen factores situacionales, que corresponden cualquier cambio que genere cierto nivel de estrés puede incidir en las pataletas. Por ejemplo cambio de casa, la llegada de un hermanito, ingreso al jardín, muerte de una mascota, separación de los padres, etc.





lunes, 6 de abril de 2015

Entrevista a la reconocida psicóloga infantil española, Laura Perales

"Vivimos en un mundo con exigencias sociales que no permiten criar"

Nayarit Frontado López.-


Laura Perales Bermejo, es mamá y psicóloga infantil por la Universidad Autónoma de Madrid, especializada en prevención. Presidenta de la Plataforma por la Crianza con Respeto. Miembro asociado de la Es.Te.r (Escuela Española de Terapia Reichiana). Su enfoque engloba la Psicología Reichiana, la Teoría del Apego y la Psicología Humanista; pero como ella misma asegura, su trabajo es mucho más que eso, además de un trabajo es la comprensión de la necesidad del cambio en el trato a la infancia para cambiar el mundo, que es lo que intenta transmitir a familias y educadores.

A continuación la entrevista que nos ofreció para compartir en nuestra sección "Mamá Nayarit".

¿Qué teorías científicas y psicológicas avalan el enfoque de Crianza Respetuosa?

Todas aquellas que están contrastadas y no responden a intereses comerciales. No sólo hablamos de la Teoría del Apego o de la psicología reichiana, que son cosas que una aprende al salir de la facultad, sino de la misma evidencia científica que vemos en las facultades de psicología y pedagogía. Sin ir más lejos, Piaget, el mayor referente en psicología evolutiva, ya hablaba de que los niños, hasta los 7 años, coincidiendo con la etapa de las operaciones concretas, no están preparados para el aprendizaje intelectual, debiendo aprender mediante el juego, el movimiento, el ejemplo. Esto no se aplica en las escuelas o hasta en las guarderías, donde vemos a niños de 2 años haciendo fichas. Pero lo vemos hasta la saciedad en la facultad. Otro ejemplo es la Teoría de la Mente, que también vemos como evidencia científica y pilar básico en las carreras de psicología y pedagogía, pero luego no se aplica en la práctica. La Teoría de la Mente demuestra que los niños son incapaces de manipular o engañar antes de los 3-5 años. Pero luego, en la práctica, se habla de niños y hasta bebés manipuladores, y hasta los profesionales de psicología y pedagogía ignoran la evidencia científica en la que han sido formados.

¿Por qué considera que siguen predominando las teorías autoritarias y de desamparo en la crianza?

Porque son mucho más cómodas para los adultos. Criar a un niño desde el respeto, como la persona que es, con la responsabilidad que implica, mucho más difícil que criar a un niño reprimido que haga siempre lo que le digamos, sin plantearnos lo que está aprendiendo, machacando los procesos naturales, creando patologías. También vivimos en un mundo en el que los niños no tienen cabida, con unas exigencias sociales que no permiten criar.

Además influye muchísimo nuestro historial, lo que hemos vivido. Si nosotros hemos vivido una crianza autoritaria, es mucho más probable que actuemos así con nuestros hijos, o que, al menos, tengamos ganas de hacerlo. Porque el modelo que hemos interiorizado es el modelo del más fuerte imponiéndose al más débil, de la lucha de poder y la falta de vínculo.

Pero lo más vergonzoso es que esto ocurra en el terreno profesional, sabiendo como sabemos que la evidencia científica respalda con creces la crianza respetuosa, y trasladando, en muchísimas ocasiones, los traumas propios a la consulta. Esto es lo peor que puede hacer un profesional, pero, por desgracia, la terapia personal no es obligatoria ni siquiera para los psicólogos. Somos muy pocos los que la realizamos, y menos aun los que estamos en terapia de por vida para evitar que nuestro historial y nuestra vida personal afecte a nuestros pacientes. Hay muy poca responsabilidad. Además, algunos profesionales sólo buscan ganar dinero en sus consultas, y para eso se centran en modificar niños a la carta, eliminando síntomas, a veces a base de medicación, sin tener en cuenta la causa. Este modo de actuar genera más problemas que los que supuestamente resuelve, porque lo único que hace es acallar la llamada de socorro, la pista, el síntoma, lo que nos ayuda a llegar a lo que pasa realmente. Y con ello, el problema se magnifica y luego estalla por otro lugar.

¿Cómo se pueden promover las alternativas de crianza respetuosa en la sociedad?

Dejando de normalizar lo patológico y normalizando lo sano. Por ejemplo, un bebé “bueno”, que no llora y que duerme toda la noche en su cuna, es un bebé al que ya le ha pasado algo. Pero está bien visto socialmente, incluso te dicen que has tenido suerte. Un bebé tiene que llorar cuando lo necesita, y también se tiene que despertar varias veces por la noche, ya que ambas cosas son necesarias para sobrevivir. No somos nada en la evolución del ser humano y el bebé no sabe que está seguro en una casa. Otra cosa es que esos despertares y ese llanto no encajen muy bien con el tipo de vida que llevamos, que es antinatural. Pero deberían ser lo normal en los bebés. Pasa igual con las rabietas, la gente te pregunta si el niño es “bueno”, cuando la rabia es una emoción que debe ser expresada, y, como siempre digo, las rabietas son signo de salud mental. También ocurre cuando vemos que alguien golpea a su hijo en la calle. La gente no suele reaccionar, y es importante que dejemos de normalizar el maltrato y que además le digamos al niño que nadie se merece que le peguen. Si viésemos que pegan a una mujer en la calle, intervendríamos, ¿por qué no lo hacemos con un niño?.
Además de esto, cambiamos las cosas con información veraz y contrastada. Aunque hay que tener cuidado con lo que se encuentra por ahí, sobre todo en internet, y estar seguro de que lo que se lee está basado en algo sólido, no son simples opiniones. Por eso me dedico a escribir, a impartir talleres, círculos de familias, etc. Así la información llega a las familias.

¿Cuáles son los principios de la crianza respetuosa?

Soy presidenta de la Plataforma por la Crianza con Respeto y hace un tiempo elaboramos un comunicado donde intentamos concretar estos principios:

Además de todo lo que se puede leer en el comunicado, lo básico en la crianza respetuosa es el contacto, la presencia, el vínculo y el respeto. Todo lo demás, son herramientas para llegar a ello o para facilitarlo. No por dar el pecho, colechar, portear, etc, se cría con respeto. Hace falta algo más, la capacidad de contacto con nuestro hijo. 

¿Qué temas o aspectos más fundamentales del trato hacia los niños comprende la crianza respetuosa?

Entender que son personas, que además no son adultos en miniatura, que si confiamos en ellos van a aprender por sí mismos acompañados por nosotros, que es importante todo lo que ocurre desde el momento de la concepción en adelante, que tenemos una responsabilidad como padres y profesionales, que no se trata tanto de enseñar compulsivamente sino de permitir aprender, que no se trata de educar sino de acompañar, que según la edad en la que se encuentren hay cosas que no van a entender, que los niños no son manipuladores porque no pueden hacerlo hasta que tienen cierta edad y después, si lo hacen, es porque lo aprenden de los adultos, que como especie somos algo muy diferente a lo que nos impone la sociedad como normalidad, etc.

¿En los casos de niños con síndromes o enfermedades (Autismo, Down, Cáncer) se debe aplicar de un modo distinto la disciplina?

Es que la disciplina no tiene cabida en la crianza de ningún niño. Los límites son necesarios, pero no del modo en que los entiende la sociedad. Los límites sanos son simple lógica: cuidar. No puedo permitir que te pongas en peligro, ni que hagas cosas nocivas para tu salud. Los niños necesitan esos límites envolventes, de cuidado, o no son libres porque el mundo no es predecible, nadie les protege y están en constante tensión. Pero no necesitan disciplina, ni órdenes basadas en luchas de poder, que lo único que generan es reactividad, sensación de injusticia, deseos de venganza y aprender a mentir para evitar la reprimenda o el castigo. El resto de cosas, las aprenden mediante nuestro ejemplo y lo que viven, no se puede educar en valores. Un niño que es respetado y ve que sus padres respetan, respetará.
En el caso de los niños con mentes diferentes (no me gusta hablar de enfermedades), con potenciales diferentes y maneras diferentes de comprender el mundo, necesitan exactamente lo mismo, con el añadido de que, a veces, entienden más tarde o no llegan a entender algunas cosas (otras las entienden mejor que nosotros), o sus frustraciones son más intensas. Necesitan el triple de paciencia y acompañamiento incondicional. Como siempre, cada niño necesita que nos pongamos en su lugar.

¿Qué teorías científicas y psicológicas se contraponen a los enfoques de crianza respetuosa? 

Científicas, ninguna. Corrientes de pensamiento basadas en opiniones o en respuesta a lo comercial, si las hay. Como por ejemplo los métodos para “enseñar a dormir” a los niños, que ya saben dormir, pero con el sueño con varios despertares que es sano en un bebé, destinado a sobrevivir y que nos caracteriza como especie. Son métodos para que los padres duerman, no para que los niños aprendan nada, y además tienen consecuencias muy dañinas para los niños, incluyendo el riesgo de estructura psicótica, la predisposición a la ansiedad o la depresión de por vida, pueden afectar a los procesos de aprendizaje y de memoria, producir indefensión aprendida, etc.  Otro ejemplo es la psicología infantil basada en el uso de herramientas conductistas.  No tienen en cuenta que el síntoma es un aliado para llegar al meollo del asunto, y lo eliminan, manteniendo la causa activa o incluso agravándola.  Utilizan refuerzo positivo (premios) y negativo (castigos), causando así que el niño no aprenda nada más que a realizar las cosas porque le dan algo a cambio (y cuando la recompensa desaparece, la conducta se extingue, tal y como comprobaron los propios psicólogos conductistas, con lo cual aprenden a pedir siempre algo a cambio) o porque le quitan algo, o porque le dan algo malo. 

¿Cómo se puede diferenciar un niño con trastornos de comportamiento con un niño sano pero muy movedizo y distraído?

Cada caso es único y hay muchos factores. Pero por lo general, lo que suele ocurrir es que nos olvidamos de que cada individuo es diferente, queremos sólo niños grises que estén dentro de una media. Patologizamos conductas sanas como ser activo, aburrirse ante cosas que no les interesan, etc. Esto es algo gravísimo, porque se está medicando a muchos niños por tener supuestamente TDAH. Con derivados de la anfetamina que les hacen adictos de por vida y que están provocando incluso suicidios infantiles. El TDAH es una enfermedad creada para dar salida a un medicamento. Los niños deben ser niños, la hiperactividad es inherente a ser niño. Otra cosa es que no encajen en nuestra sociedad, pero debemos darnos cuenta de que el problema es social, no de los niños. Aparte de esto, hay algunos niños a los que si les ha ocurrido algo en su historial y con los que hay que trabajar para ayudarles, pero tampoco es TDAH, sino que esa tensión excesiva es síntoma de lo que ha ocurrido antes, por ejemplo, en un parto violento. Y eso es lo que hay que trabajar, no matar el síntoma a base de pastillas condenando a ese niño para siempre.

¿Cómo se canaliza la agresividad en los niños cuyos padres aseguran y demuestran tener un trato respetuoso hacia ellos, aparentemente "sin mucho éxito"?

El problema es que vemos la rabia y la agresividad como algo negativo, cuando son algo sano y deseable. Una cosa es agresividad y otra destructividad. Una cosa es defender tu espacio, y otra atacar. Un niño que no es criado bajo represión, va a estar en contacto con lo que siente y va a expresarlo, va a enfadarse, va a ser capaz de defenderse. Si esto se entendiese, los psicólogos nos quedaríamos casi sin trabajo, y hablo tanto de niños como de adultos. En cambio, un niño reprimido, al que le han enseñado que si se enfada no le quieren o es malo, al que le han enseñado que debe acatar, no defenderse, no cuestionar…no va a estar en contacto consigo mismo, va a tener más riesgo de ser víctima de abuso sexual, va a desarrollar una emocionalidad patológica, seguramente se deje pegar por otros niños o sea él el que pegue como resultado de la tensión acumulada y la destructividad, y de adulto va a costarle horrores decir que no, pedir lo que necesita, defender sus derechos, tener pensamiento crítico…

Si un niño vive respetado, irá aprendiendo a respetar a los demás, en la edad en la que comienzan a entender que los demás son otras personas, hacia los 3 años. Antes ni siquiera entienden eso. Pero ser respetuoso no implica dejarse pisotear, ni ser un niño que no “molesta” dejando de hacer cosas que se corresponden con ser niño. La sociedad tiene un grave problema con lo que entiende como niño bueno, que al final es el niño anulado y enfermo. Es más, esta represión lo que provoca es que la tensión se acumule y salga, muchas veces, haciéndose daño uno mismo o a los demás. 

Además se cría con respeto simplemente por ética, no buscando resultados, aunque se haya visto que por lo general los hay. Esto va mucho más allá de que los niños necesiten ser tratados así, es que nosotros los necesitamos a ellos, porque son la sociedad del futuro. Criar así es criar, lo demás es una moda y además es enfermizo. Nuestra especie necesita ciertas cosas que nada tienen que ver con lo que exige la sociedad o lo que entiende como normal o deseable. Tenemos mucho que sanar, y la oportunidad de hacerlo.

Puedes conocer más sobre Laura Perales y sus aportes a través de: www.crianzaautorregulada.com y www.criarconrespeto.org