Lorenzo Henríquez:
carismático, gentil y humilde
“Mi Cristo roto” revela constantemente una novedad sobre la fe
Nayarit Frontado López.-
A propósito de la escenificación
de la pieza teatral “Mi Cristo roto” en su segunda entrega, presentada en
Puerto Cabello este sábado 30 de agosto; conversamos con el actor venezolano
Lorenzo Henríquez, hijo del primer actor Tomás Henríquez, y quien gustosamente
nos contó sobre sus proyectos profesionales enmarcados ahora en una renovada visión
espiritual, lo cual le ha propiciado un replanteamiento positivo de su plan de
vida.
El polifacético actor cuenta con
una carrera de más de 30 años en el medio artístico, de los cuales 20 dedicó a
la interpretación de personajes de telenovelas en el canal RCTV, con al menos 25
papeles de reparto en su haber. Su preparación actoral para la pantalla chica la
llevó a cabo de la mano de Amalia Pérez Díaz y en las tablas con la guía de
Ibrahim Guerra, además de las enseñanzas que sin duda sembró en él su padre
desde muy temprana edad.
Su personalidad podríamos
definirla como carismática, gentil y humilde, con mucha pasión por su trabajo y
un respeto profundo por las cosas de Dios. Su sencillez y talento innato no
compiten, aunque confiesa que a diario lucha contra su soberbia y rebeldía. Cruces
con las que asegura Cristo le ayuda a cargar.
Sobre la obra, por cierto, a sus
tres años de representación alrededor del país, refirió que “con ꞌMi Cristo
rotoꞌ la gente pensará que yo les estoy diciendo las cosas a ellos pero la
verdad es que me las digo a mí, cada función me emociona más, me dan ganas de
llorar incluso, porque Jesús siempre nos habla. Es la magia de lo que me ha
pasado con esta obra como cristiano católico, además de artista”.
No obstante, tiene claro que la
evangelización no es el único propósito que acompaña al teatro, ya que éste puede
ser de denuncia, rebelión, irreverencia, comedia, aunque al mismo tiempo piensa
que al abordar antivalores en cualquier escenario es conveniente demostrarle a
la audiencia las consecuencias negativas que pueden causar en las personas y la
sociedad en general.
Reconoce por otro lado, que “Mi
Cristo Roto” si no es actualmente la única sí pudiera considerarse entre las muy
pocas iniciativas en Venezuela que ponen sobre las tablas el mensaje de
conversión y salvación a los hombres, independientemente de su forma o estilo
de vida.
Nos contó además que en agosto de
2013 tuvo la oportunidad de participar en un Cursillo de Cristiandad en Caracas,
experiencia que lo acercó a la Iglesia y le ha permitido trabajar en su conversión
progresiva, subsanando etapas de sufrimiento y vacío por las que alguna vez
transitó.
De vuelta a Colombia
Lorenzo Henríquez vivió hace
cuatro años durante 18 años en la pachanguera ciudad de Cali, en Colombia,
lugar al que regresará en las próximas semanas con tres proyectos bajo el
brazo: “Mi Cristo roto” como bandera, una pieza teatral titulada “La
Revolución” y una adaptación infantil que lleva por nombre “Y dónde están las
tres cruces”, para las cuales contará con el apoyo de su grupo de teatro
“Alternativa” con sede en la referida
Capital de la Salsa colombiana.
Él, junto a su productor –de
quien también tendremos oportunidad de hablar en este blog- nos dieron la
satisfacción no sólo de reflexionar el mensaje de un Cristo mutilado, sino
también de conocer sus interesantísimos testimonios tanto en lo humano como en
lo profesional que indudablemente nos acercaron en el mundo de la fe, el arte y
la comunicación. ¡Bendito sea Dios!
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