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viernes, 29 de agosto de 2014

Hablando como los locos: El estrés laboral




Nayarit Frontado López.-

Hoy en día prácticamente no existe un aviso de empleo que excluya la condición sine qua non de saber trabajar bajo presión, en un mundo que por otro lado nos invita constantemente a cuidar la salud y mantener al margen el estrés. Vemos cifras y estadísticas alarmantes acerca de las nefastas consecuencias de una vida agitada.

Pareciera entonces que nos enfrentáramos a una especie de doble moral globalizada que muchas veces termina confundiéndonos más y llenándonos de más ansiedad y temor. Conozco personas que aseguran trabajar mejor bajo presión, no obstante algunos estudios aseguran que esta condición lejos de considerarse como una virtud es causante de colapsos nerviosos, depresión, infartos, enfermedades gastrointestinales, irritabilidad, y un sinfín de otros males.

Al mismo tiempo, persiste la creencia de que bajo presión se logra un rendimiento más alto entre el personal de trabajo, lo cual también es relativo y la realidad predica que todo en exceso acaba siendo bastante malo. La Organización Mundial de la Salud incluso ha dicho que este tipo de estrés (el laboral) es una "epidemia mundial" a juzgar por los datos estadísticos que hasta ahora se tienen al respecto, por lo que se pudiera considerar la novedad epidemiológica del siglo XXI.

¿Y de qué se trata la tolerancia a la presión? Pues ahora se ha convertido en una competencia definida como “la habilidad para seguir actuando con eficacia en situaciones de presión de tiempo y de desacuerdo, oposición y diversidad. La capacidad para responder y trabajar con alto desempeño en situaciones de mucha exigencia.” (Alles,  Pg 209, 2003). Una definición más corta es “seguir actuando con eficacia bajo la presión del tiempo y haciendo frente al desacuerdo, la oposición y la adversidad." (Ansorena Cao, 1996, pg 192).

De un texto construido por D.E González Robledo para el Departamento de Prácticas Profesionales de la Universidad EAFIT (2009), en Medellín, encontramos que:


Lo cierto es que no todos pueden desenvolverse adecuadamente bajo presión. Hay personas que se abruman con rapidez y tarde o temprano deben buscar empleos de menor exigencia, por la amenaza de sufrir un cuadro de estrés. La presión laboral puede fácilmente producir grados de estrés nocivos si la persona no está preparada o no sabe manejarlo bien; en este punto es importante que identifiquemos hasta dónde "apretar el acelerador". Cada trabajo tiene un nivel óptimo de estrés: bajo condiciones de trabajo muy relajado el rendimiento puede disminuir, y, paradójicamente, bajo condiciones de mucha presión puede ocurrir lo mismo. El óptimo es un nivel medio de estrés, como han señalado diversos estudios.

De tal modo que siempre es conveniente controlar el ritmo de trabajo y, como dicen todos los especialistas en todas las situaciones, mantener una sana alimentación. 

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