Nayarit Frontado López.-
La primera vez que escuchaste sobre la “risoterapia” ¿qué fue lo primero que se te vino a la mente? Igual yo! “la gente sí inventa”, dije. Pero es que ciertamente importantes estudios han demostrado que las carcajadas son una muy buena medicina para el alma, y la verdad siendo gratis y accesibles a todos creo que uno no se puede negar. Total, nada perdemos con intentarlo.
Al parecer, el primer Club de la Risa se conformó en 1995 por iniciativa de un médico de la India llamado Madan Kataria, quien gracias a los antecedentes curativos de la risa se basó en la idea de que se pueden procurar las carcajadas sin que exista un estímulo intelectual, es decir, reír sin ninguna razón pero con fines benéficos para la salud. Y su propuesta ha sido tan bien aceptada que hoy en día hay no sólo clubes sino talleres, conferencias y clases sobre la risoterapia. Pero otro personaje que al igual que a mí seguro a ti se te cruzó por la mente es el de Patch Adams, sí, el de la película con Robin Williams. Que según Internet, aún vive, por cierto.
Adams es el inventor de la risoterapia con fines médicos y terapéuticos, y el responsable de la inclusión de ésta en la medicina moderna. Por gente como él, Kataria y muchos otros, la risa ha sido considerada una herramienta coadyuvante en tratamientos médicos para casi todo tipo de enfermedades. Entre sus beneficios se encuentran: calma la ansiedad y el miedo, aumenta la energía, quema hasta 50 calorías entre 10 y 15 minutos de sesión, fortalece las relaciones, previene afecciones del corazón, sana heridas y sentimientos negativos, además de que es contagiosa y quien se contagia no podría otra cosa que agradecerte.
Una buena sesión de películas cómicas o programas de humor siempre nos permite liberarnos del estrés y las preocupaciones diarias, de una manera fácil y hasta sin salir de casa. En nuestro país además existen muy buenos humoristas y comediantes, además de que también están de moda los stand up comedy. Asistir a uno de estos shows dos veces al año no caería nada mal, aunque sea para reírnos de los desatinos políticos y de nuestras propias miserias, al estilo de los comediantes criollos.
Yo además de eso procuro reír a carcajadas juntos a mis hijos. El mayor, con tres años tiene unas ocurrencias que muchas veces me hacen estallar de la risa y detonan las más divertidas sesiones de risoterapia sin ni siquiera planificarlo. Les recomiendo otra opción: miren a los ojos a un niño y díganle “el primero que se ría pierde” mantengan las miradas fijas mutuamente y entonces tendrán su buena dosis de carcajadas ya que el niño no aguantará y si nos dejamos contagiar, nosotros seremos los siguientes. Repitan tantas veces deseen.
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