Nayarit Frontado López.-
La novedad de un embarazo es todo
un acontecimiento que trae consigo una cantidad increíble de vivencias y
anécdotas de las que no se excluyen las creencias y supersticiones de la gente,
cuyos consejos o advertencias parecen sacados de un libro de mitos, cuentos o
leyendas.
Durante mis dos embarazos escuché
de conocidos y extraños toda clase de locuras que, aunque sin sentido alguno,
no dejan de ser curiosas y hasta cómicas, aquí les dejo unas cuantas de ellas
que seguramente ya bastante han escuchado también.
Los pronósticos del sexo del bebé: Hay personas que según la forma
de la panza, si tiene la famosa raya divisoria, si una se pone fea, si está
“más bonita”, etc, te dicen si es niña o niño. Al inicio de mi segundo embarazo,
cuando aún no conocía el sexo de mi bebé, un colega se me acercó y aseguró que
tendría niña “porque él nunca se ha equivocado en esas cosas”, vaya entonces
que conmigo fue la primera vez porque a las pocas semanas descubrimos que sería
otro varón.
Los afamados antojos: En una ocasión una amiga me preguntaba sobre
los antojos que estaba teniendo con el embarazo y le comenté de algunos, a lo
que me inquirió ¿Y los vomitaste? Porque si no los vomitas entonces no son
antojos verdaderos. Yo naturalmente quedé con cara de ¿Más o menos? Respecto al
tema de los antojos también amenazamos con que no nos pueden negar algo que nos
apetezca porque podría parecer el orzuelo, además de que si no cumplimos el
antojo el bebé sale con la boca abierta, mosca!!
Los niños pujones: Sobre esto guardo estresantes e insólitos
recuerdos de mi primer embarazo. Mi bebé estaba constantemente irritado y
retorciéndose con cierta frecuencia. ¿Los consejos? Que lo acostara en el piso
y una mujer embarazada le pasara por encima. Y ni hablar de las locuras que llegué
a leer en un blog sobre el particular: que lo cargara un borracho sudado, y qué
se yo cuantas cosas más? Ah! y cuidadito que no lo cargue una mujer con la
menstruación.
Los bebés que nacen sucios: “Niña yo te dije, mira como te salió
esa muchacha tan sucia de tanto comer mango”, típico escuchar algún familiar o
amigo que jura y perjura que los bebés salen asquerosos de la barriga debido a
que comiste mucho una determinada fruta o alimento.
La lactancia: “Lo mejor para que le baje bastaaaante leche mija es
tomar mucha avena, ajonjolí y… (probablemente cualquier cosa que lleve leche,
es obvio!!)”, pero resulta que los pediatras insisten en que hay que poner al
muchachito a succionar bastante y acompañar el proceso ingiriendo mucha agua y
cuando mucho algún medicamento indicado para detener los vómitos.
La acidez en el embarazo: “Eso quiere decir que el bebé nacerá con
mucho pelo mamita, júralo!” Y pasa que la malvada acidez se debe a causas
hormonales y fisiológicas, tal como lo explican los especialistas.
Embarazadas peleonas: Algunas embarazadas aparentemente le “agarran
idea” a cierta persona durante el embarazo y pareciera que no la pueden ni ver
porque terminan discutiendo, sin duda debe haber una razón lógica, pero lo que
afirma la gente es que al suceder esto el bebé nacerá físicamente igualito a
esa persona detestada.
El mal de ojo: Este es el papá de los mitos populares que ha
motivado a mamás, abuelitas y hasta a los escépticos padres a llevar al
muchachito a santiguar porque de tanto llamar la atención de la gente alguno
con ojo piche le echó el mal… “Y póngale mija la pulserita de pepitas negras y
rojas con el azabachito pa que vea que lo protege de todo”.
La postura del agua: La primera vez que leí en la página de
Sociales de un periódico este
sofisticado nombre me dio muchísima risa. Eso de “echarle el agua” a un niño se
usaba hace muuuucho tieeeeempo en los pueblitos muy apartados de las iglesias,
en los que la gente como un acto de fe simulaba un bautizo en casa, pero hoy en
día mis queridos amigos vaya a cualquier parroquia con la cantidad de padrinos
que desee (aunque para la Fe de Bautismo debe decidirse sólo por dos) y bautice
al bebé como debe ser. Otra opción, previa al bautizo, es la Presentación en el
Templo.
Y así hay muchísimos ejemplos
más… ¿Cierto?

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